Acabo de tener noticias de alguien que hacía mucho tiempo que no tenía. Y entre una cosa y otra, me ha dado por pensar. Nada sucede por nada. Me ha alegrado mucho saber que está genial y feliz, luchando cada día y disfrutándolo.
Si te paras a pensar en cómo ha ido cambiando la vida, y con ella nosotros, es algo sorprendente.
Hay cambios de todo tipo.
Cuando éramos más jóvenes, no entendíamos eso de evolucionar "algún día no te gustará salir con los amigos", por mencionar una minucia. Sonreíamos, mientras pensábamos "no tienes ni idea".
Ahora dan ganas de reirse al recordar esas historias.
Quien te lo iba a decir. Si das una vuelta por tu mundo, por los amigos, la familia, hermanos... en fin, lo que llevas viviendo toda la vida de cerca, puede que la carcajada sea de escándalo.
Cambiamos. Evolucionamos. Gracias a Dios. :-)
Las prioridades cambian, pero el espiritu debe ser el mismo, el exprimir, aprender, apreciar, paladear y darlo todo. A todos.
Si haces memoria, o repasas lista, también te darás cuenta que hay cambios de todo tipo. Para bien y para mal.
Gente que estaba perdida y se encontró, gente que luchó porque tuvo amigos que lucharon con ell@s, personas que un día dijeron hasta aquí, y hoy respiran hondo mirando el sol tranquilo. Cuesta, pero sólo hay una vida, eso piensan - pensamos- los que un día necesitamos cambiar cosas en la vida.
Después están l@s que no sabes que les pasó para terminar así. Gente que te enamoraba, personas que te dabas cuenta que estaban sin ver que estaban, almas generosas de corazón, que un día, no se sabe bien porqué, o sí, pero para que mentar las circunstancias, decidieron que lo mejor era no ser ell@s. Decidieron, poco a poco, dándose cuenta, pero qué carajo, lo primero soy yo y después ya veremos, que merecía la pena mirarse todo el día el ombligo, no mirar, no querer ver, no escuchar o escuchar y no hacer.
A todas esas personas que en su día decidieron cambiar - decidimos- quiero darles la enhorabuena, la más sincera enhorabuena por su valor con mayúsculas, por mantener amigos con sinceridad contando TODA la verdad, enhorabuena por dar una lección a todos los que estamos cerquita y ser hoy mucho mejor personas. Ser feliz sí tiene precio. Tiene el precio de aprender y mejorar, de honor y valor.
Gracias a todos los que han apoyado a otros a vivir y gracias a todos los que habéis hecho posible que alguien cerquita vuestro, sea quien sea, pueda mirarse al espejo y sonreir con el alma.
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jueves, 6 de marzo de 2014
Enhorabuena!!
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lunes, 11 de noviembre de 2013
El puntito
Hay que ganárselo.
Escuchaba el último disco del amigo Dani Martín - Cero -, y dejando aparte que tiene unas canciones geniales, de ésas que hay que escuchar detenidamente - Gretel, Mi teatro, El Puntito-, cuando pensé en lo fácil que algunas personas se creen que es y viene todo.
Dan por sentado que hay que actuar de una manera porque sí, que no hay que ganarse el puntito, que no toca eso de volver a demostrar y duro, sobre todo si uno no se ha comportado como debiera. Da igual cuando. Que hay que olvidar porque sí, perdonar sin dar tiempo a ganar las cosas.
El puntito nos lo piden todos los días. En cualquier relación humana, hay que, cada día, dar lo mejor de sí mismo, eso incluye pedir perdón cuando toca y ser consciente de todo lo que ha hecho cada uno, lo bueno, y lo menos bueno.
Pedir la luna y el sol. Porque me la tienes que dar. Así, sin más.
No conozco ningún logro, de ninguna índole, pero sobre todo me refiero a las personas, que no haya requerido de esfuerzos, sacrificios, agradecimientos, reír y llorar. Vivir millones y también apretar dientes.
Lo cierto es que las cosas se demuestran con paciencia, madurez, y ganas de sentir, de abrir el corazón, y la cabeza, de ponerse en el lugar del otro, para ver con otros ojos y sentir, por un momento, todo lo que sucede.
Andar antes de correr. Y a veces hay que andar despacito, y muy tranquilos. Parar y buscar en el camino.
Recuerda, - amigo mío - nunca dar el puntito por sentado, recuerda cerrar los ojos y mirar desde el corazón de quien te cuida, recuerda que casi todo tiene un porqué, sé generoso con los que dan, gánate los puntos perdidos, gánate más puntos por ti, y así, al menos, un día, podrás decir, de verdad, que hiciste todo lo que tenías y debías hacer.
Pensaba en esto ahora, al llegar de trabajar. En mi terraza, con la compañía de los farolillos, que alumbran lo justo para tener esa sensación de hogar, tranquilidad y paz.
Escuchaba una discusión de dos hermanos. Venían andando por la calle. No gritaban, pero uno, estaba harto de siempre dar, y dar. Hasta que el otro hermano, decidió, de repente, darle un abrazo y decir un "perdón" desde el corazón. Este es un mundo increíble, donde un pequeño gesto puede ganar vidas.
Allá se fueron, abrazados, y pensando en qué iban a hacer juntos estos días.
Sonrío por todo los puntitos ganados. Y los que vendrán.
Gánate el puntito, amigo mío.
Escuchaba el último disco del amigo Dani Martín - Cero -, y dejando aparte que tiene unas canciones geniales, de ésas que hay que escuchar detenidamente - Gretel, Mi teatro, El Puntito-, cuando pensé en lo fácil que algunas personas se creen que es y viene todo.
Dan por sentado que hay que actuar de una manera porque sí, que no hay que ganarse el puntito, que no toca eso de volver a demostrar y duro, sobre todo si uno no se ha comportado como debiera. Da igual cuando. Que hay que olvidar porque sí, perdonar sin dar tiempo a ganar las cosas.
El puntito nos lo piden todos los días. En cualquier relación humana, hay que, cada día, dar lo mejor de sí mismo, eso incluye pedir perdón cuando toca y ser consciente de todo lo que ha hecho cada uno, lo bueno, y lo menos bueno.
Pedir la luna y el sol. Porque me la tienes que dar. Así, sin más.
No conozco ningún logro, de ninguna índole, pero sobre todo me refiero a las personas, que no haya requerido de esfuerzos, sacrificios, agradecimientos, reír y llorar. Vivir millones y también apretar dientes.
Lo cierto es que las cosas se demuestran con paciencia, madurez, y ganas de sentir, de abrir el corazón, y la cabeza, de ponerse en el lugar del otro, para ver con otros ojos y sentir, por un momento, todo lo que sucede.
Andar antes de correr. Y a veces hay que andar despacito, y muy tranquilos. Parar y buscar en el camino.
Recuerda, - amigo mío - nunca dar el puntito por sentado, recuerda cerrar los ojos y mirar desde el corazón de quien te cuida, recuerda que casi todo tiene un porqué, sé generoso con los que dan, gánate los puntos perdidos, gánate más puntos por ti, y así, al menos, un día, podrás decir, de verdad, que hiciste todo lo que tenías y debías hacer.
Pensaba en esto ahora, al llegar de trabajar. En mi terraza, con la compañía de los farolillos, que alumbran lo justo para tener esa sensación de hogar, tranquilidad y paz.
Escuchaba una discusión de dos hermanos. Venían andando por la calle. No gritaban, pero uno, estaba harto de siempre dar, y dar. Hasta que el otro hermano, decidió, de repente, darle un abrazo y decir un "perdón" desde el corazón. Este es un mundo increíble, donde un pequeño gesto puede ganar vidas.
Allá se fueron, abrazados, y pensando en qué iban a hacer juntos estos días.
Sonrío por todo los puntitos ganados. Y los que vendrán.
Gánate el puntito, amigo mío.
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