Aprietas el botón del mando a distancia, pensando en entretenerte, aprender incluso, de algo de lo que ponen en esa caja a la que hemos hecho ama y señora de nuestro salón en nuestras casas. Ellas, - las televisiones- presiden el lugar donde la mayor parte de nosotros pasamos la mayor parte de nuestras vidas cuando queremos disfrutar de hogar y familia. Ella nos alimenta y nos vigila, nos dice lo que es verdad y lo que no, y además, le creemos.
Escupe imágenes y sonidos que terminan metiéndose en un cerebro que acaba acostumbrándose al "darme todo hecho".
Uno hace zapping buscando en la TDT algún programa, peli o algo que merece la pena, mientras se encuentra a 7 ú 8 energúmen@s discutiendo acaloradamente,- poniendo la vida y las entrañas en ello - sobre si la depilación de Belén Esteban era oportuna o no. Han exprimido tanto la teta del cotilleo que ahora ya no hablan de la vida de los famosos, si no también de la vida de l@s que hablan de los famosos.
Programas de vergüenza. Una parrilla y algunos canales que uno opta por desintonizar. Ver la parrilla de la TDT es una desesperada búsqueda, es más fácil que te toque la lotería a que encuentres algo realmente entretenido, interesante o bien hecho.
Gran Hermano, Supervivientes, Sálvame diario, Sálvame de Luxe (¿?), Operación Triunfo, Granjeros, dónde estás corazón, la noria, el diario de Juana, cientos de horas, de programas...
Váyanse a la mierda, oiga.
Y es que luego pasa lo que pasa. Chavales de 16 años incapaces de decir los continentes, las capitales de provincia, o el puñetero nombre del presidente del gobierno de turno.
Y además nos da igual lo que digan los informes internacionales de PISA o cualquiera sobre la educación en nuestros país, los valores y el nivel académico.
Es mejor poner la Wii, o la PSP que aprender a leer, a sumar y restar, a jugar creciendo y aprendiendo, compartir eso con nuestros hij@s y chavales, donde va a parar.
Estamos tan ocupados... estamos tan ocupados que hemos olvidado cual es realmente nuestra principal ocupación.
Nuestros padres aprendieron a esforzarse, a tener que luchar, a aprovechar lo poco que tenían y les daba la vida para seguir adelante.
Nosotros aprovechamos nuestros avances para hacer más lerdos en menos tiempo, y vamos ganando. Hacer un copy-paste y palante. Rápido y fácil.
Los maestros, -esos que ayudan a educar y enseñan a nuestros hij@s, a nuestros sobrin@s y niet@s- han perdido cualquier esperanza de poder realizar una educación global y de verdad de la mano de sus padres. Se juegan una denuncia, y oiga, si usted no quiere educar a su hijo, yo no soy su padre o su madre. Usted verá.
Y en esas estamos hoy, en el copy-paste, hasta que un día, de repente, nos miremos todos con cara de imbéciles, nos echemos las manos a la cabeza y digamos que la culpa es del gobierno y de su plan de educación.
Todo sea ciscarnos en la madre de los demás para no querer asumir nuestras responsabilidades de abuelos, tíos o padres.
lunes, 9 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
El silencio de los corderos
El asesino - Hanibal Lecter - escudriñaba a Clarice psicológicamente -separados por un cristal- era capaz, de, en pocos segundos, y gracias a una capacidad de observación brutal; lograr sacar las debilidades y los miedos que la agente Starling callaba durante años, esos que jamás se cuentan y que se convierten en pesadillas por la noche.
¿Aún oyes a los corderos chillar, Clarice?, le preguntaba un Hanibal desafiante.
Todos tenemos nuestros miedos, nadie es al 100% seguro, y tampoco creo que eso sea bueno, pero no debemos callar nuestros miedos, nuestros corderos particulares, dudas, al contrario, es mucho mejor afrontarlos, hablar las cosas, y ser honesto con quien te quiere bien.
Cuando las cosas explotan es porque no se ha hablado lo que se debería, no se ha compartido, y aún yendo más lejos, pero siendo justos, no se ha sido honest@.
Observando se pueden ver muchas cosas. Demasiadas a veces. Si un día preguntas a alguien que observa y analiza bien, debes estar dispuest@ a sus respuestas.
Si te quiere bien, te dirá lo que realmente ve, lo que piensa y lo que sucede, sacará tus miedos, tus virtudes, tus orgullos, victorias y derrotas.
No le puedes preguntar a alguien que observa para que te conteste lo que tú quieres oir.
Todos tenemos un Hanibal dentro, ése que analiza el entorno, los gestos, palabras, se pregunta los porqués, son esas cosas que te callas - si no te pregunta quien merece - y que te hacen actuar cada día.
Clarice logró la ayuda de Hanibal. Logró también volver a detenerlo. El mayor reto fue enfrentarse a sus corderos, mirar el problema de frente, escuchar sus miedos en boca de otro, darse cuenta de la verdad y finalmente, que estuvieran en silencio.
Lo consiguió.
¿Aún oyes a los corderos chillar, Clarice?, le preguntaba un Hanibal desafiante.
Todos tenemos nuestros miedos, nadie es al 100% seguro, y tampoco creo que eso sea bueno, pero no debemos callar nuestros miedos, nuestros corderos particulares, dudas, al contrario, es mucho mejor afrontarlos, hablar las cosas, y ser honesto con quien te quiere bien.
Cuando las cosas explotan es porque no se ha hablado lo que se debería, no se ha compartido, y aún yendo más lejos, pero siendo justos, no se ha sido honest@.
Observando se pueden ver muchas cosas. Demasiadas a veces. Si un día preguntas a alguien que observa y analiza bien, debes estar dispuest@ a sus respuestas.
Si te quiere bien, te dirá lo que realmente ve, lo que piensa y lo que sucede, sacará tus miedos, tus virtudes, tus orgullos, victorias y derrotas.
No le puedes preguntar a alguien que observa para que te conteste lo que tú quieres oir.
Todos tenemos un Hanibal dentro, ése que analiza el entorno, los gestos, palabras, se pregunta los porqués, son esas cosas que te callas - si no te pregunta quien merece - y que te hacen actuar cada día.
Clarice logró la ayuda de Hanibal. Logró también volver a detenerlo. El mayor reto fue enfrentarse a sus corderos, mirar el problema de frente, escuchar sus miedos en boca de otro, darse cuenta de la verdad y finalmente, que estuvieran en silencio.
Lo consiguió.
jueves, 29 de diciembre de 2011
The End
Voilé. C'est fini. Nuestro amigo 2011 termina.
Echar la vista atrás y mirar como ha cambiado toda una vida a uno le llena de ilusión, de esperanza y también pena por quienes se perdieron en el camino o uno no los supo atrapar como debe. De todo hay.
Los marineros somos gente de sal y también sol, viento y vela, abordajes y bodegas, puertos y amaneceres, noches soñando despierto y esperar que el alba bañe nuestro navío.
Nosotros también decidimos en qué cruzada luchar, que bandera lucir y que estandarte y blasón juramos defender.
Nadie nace. Se hace. Siempre.
Leyendo el Diario de a Bordo uno revive como comenzó este 2011, sus esperanzas, sus ideas, guerras y amores que iba regalando esta brava mar.
Ni ojo vio, ni oído escuchó, ni mente humana imaginó todo lo que aquí iba a suceder.
Hoy, meses más tarde, navegando a la vera del amor enorme, compartiendo timón y rumbo hacia el aquí y ahora y aún con batallas perdidas y ducados abordados me gustaría subir al palo mayor y gritar al mundo, al mundo entero; que es posible, que tú y yo podemos hacer de cada día algo nuevo, algo grande. Brutal.
Al 2012 le pido fuerza, fuerza para cuidar a los míos, para no confundirme y saber distinguir, fuerza para tener salud y compartir mil cruzadas más.
La ilusión... la ilusión la pongo yo.
Os deseo a todos un 2012 realmente espectacular.
Echar la vista atrás y mirar como ha cambiado toda una vida a uno le llena de ilusión, de esperanza y también pena por quienes se perdieron en el camino o uno no los supo atrapar como debe. De todo hay.
Los marineros somos gente de sal y también sol, viento y vela, abordajes y bodegas, puertos y amaneceres, noches soñando despierto y esperar que el alba bañe nuestro navío.
Nosotros también decidimos en qué cruzada luchar, que bandera lucir y que estandarte y blasón juramos defender.
Nadie nace. Se hace. Siempre.
Leyendo el Diario de a Bordo uno revive como comenzó este 2011, sus esperanzas, sus ideas, guerras y amores que iba regalando esta brava mar.
Ni ojo vio, ni oído escuchó, ni mente humana imaginó todo lo que aquí iba a suceder.
Hoy, meses más tarde, navegando a la vera del amor enorme, compartiendo timón y rumbo hacia el aquí y ahora y aún con batallas perdidas y ducados abordados me gustaría subir al palo mayor y gritar al mundo, al mundo entero; que es posible, que tú y yo podemos hacer de cada día algo nuevo, algo grande. Brutal.
Al 2012 le pido fuerza, fuerza para cuidar a los míos, para no confundirme y saber distinguir, fuerza para tener salud y compartir mil cruzadas más.
La ilusión... la ilusión la pongo yo.
Os deseo a todos un 2012 realmente espectacular.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Aquel olor...
Abrir aquella puerta era abrir una puerta a la ternura, a la felicidad y a la bondad infinita. Esperar lentamente a que las luces de navidad iluminaran la entrada de una casa humilde pero con corazones tan grandes que te hacían temblar de emoción.
De repente, dos caras sonriendo, abrazos, olor a madera, a espumillón, a musgo y a figurillas de Belén.
María y Elena. Así se llamaban. Mis tías Mari y Elena.
Era un regalo pasar las navidades con ellas en San Sebastián, siempre arropados, cuidados, besucones.
Recuerdo las tazas del desayuno, no tenían nada especial, pero aquella mesa de la cocina, aquel mueble blanco precioso y tomarme una tostada escuchándoles, pensando en todo lo que íbamos a hacer era un regalazo.
Jugaba hasta la saciedad, y sigo teniendo la sensación de felicidad constante al recordarles. Es lo más grande que puedes pensar de alguien. Que te da la felicidad.
Han pasado veinte años de todo eso, y ya ves, sigo acordándome de ellas muchísimo. Sigo queriendo recordar aquel olor, aquellas sensaciones y les dedico los olores y las sensaciones que vivo hoy.
Tengo la suerte de compartir camino y vida con una mujer realmente increíble, con la que vivo olores y mil sensaciones, hogar y una enana impresionante. Mis niñas Silvia y Marta.
La navidad es familia, y tengo a la mejor, son padres y hermanos rebosantes de generosidad y amor con mayúsculas.
Siempre que llega la navidad me acuerdo de un montón de personas, me pregunto que harán y cómo estarán, de los que sigo teniendo contacto y también de aquell@s que pasaron y forman parte de uno.
Como describir todo lo que siento y lo feliz que me hacen, como decir que los amig@s y la gran familia hacen a uno pleno, a sonreír sin motivo, a llorar de emoción.
Feliz Navidad a tod@s!!!
De repente, dos caras sonriendo, abrazos, olor a madera, a espumillón, a musgo y a figurillas de Belén.
María y Elena. Así se llamaban. Mis tías Mari y Elena.
Era un regalo pasar las navidades con ellas en San Sebastián, siempre arropados, cuidados, besucones.
Recuerdo las tazas del desayuno, no tenían nada especial, pero aquella mesa de la cocina, aquel mueble blanco precioso y tomarme una tostada escuchándoles, pensando en todo lo que íbamos a hacer era un regalazo.
Jugaba hasta la saciedad, y sigo teniendo la sensación de felicidad constante al recordarles. Es lo más grande que puedes pensar de alguien. Que te da la felicidad.
Han pasado veinte años de todo eso, y ya ves, sigo acordándome de ellas muchísimo. Sigo queriendo recordar aquel olor, aquellas sensaciones y les dedico los olores y las sensaciones que vivo hoy.
Tengo la suerte de compartir camino y vida con una mujer realmente increíble, con la que vivo olores y mil sensaciones, hogar y una enana impresionante. Mis niñas Silvia y Marta.
La navidad es familia, y tengo a la mejor, son padres y hermanos rebosantes de generosidad y amor con mayúsculas.
Siempre que llega la navidad me acuerdo de un montón de personas, me pregunto que harán y cómo estarán, de los que sigo teniendo contacto y también de aquell@s que pasaron y forman parte de uno.
Como describir todo lo que siento y lo feliz que me hacen, como decir que los amig@s y la gran familia hacen a uno pleno, a sonreír sin motivo, a llorar de emoción.
Feliz Navidad a tod@s!!!
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