viernes, 13 de mayo de 2011

Historia real

Hay olores, canciones, sabores, que te transportan inmediatamente a ése momento, aquella época. Es un viaje en el tiempo alucinante. ¿Cuántas veces has pensado en tener una máquina del tiempo? A veces, la tenemos más cerca de lo que pensamos, sólo hay que querer usarla. No cuesta mucho buscar en internet canciones que nos transporten, o coger un coche y querer saborear el pan de pueblo.

Recuerdo San Sebastián, llegar a casa de mis tías y oler aquella casa, guardo perfectamente la sensación de alegría, de la risa contagiosa y los abrazos enormes. Olor a playa y sal, jugar, no parar para volver a la carcajada.
Ir con mi hermano al colegio, verle a mi lado con la cartera, -ésa que llevábamos nosotros, sin ruedas, y muchos años la misma- e ir diciendo chorradas, dándole la vuelta a las cosas, y mirándome supongo que pensando a ver cuando crece este enano y espabila. 
Nervios antes de jugar un partido de futbito, mis guantes de portero, no dormir por ir a esquiar, la ropa preparada, madrugar, la bicicleta, el parque y su olor, nuestro sitio, el pupitre y los profes,  los amigos y sus caras, sus expresiones, y hasta sus manías, nadar, mil horas inventando historias debajo del agua... y el sol de testigo. 

Pasamos de los juguetes a los bares, ángeles y demonios, a empezar a salir, las juergas,  los primeros viajes, aquella chica, canciones que nos emocionan por vernos allá, y soltar un - jo, qué tiempos!, pensando en que allá todo era más fácil, no sabes si mejor o peor, pero más fácil. En realidad, no es cierto, hoy puedes decidir mucho más, puedes decidir tú y elegir si quieres seguir acordándote de aquello y vivir así, a tope, hoy.

Por una vida pasan miles de personas, y casi todas dejan algo, a veces nos vienen chispazos y nos acordamos de personas, queremos saber de ell@s, ¿cómo estará?. Pensamos en si le irá bien y lo asociamos rápidamente a un buen trabajo, y buena vida.

La pregunta es ¿será feliz? Lo demás, no importa. No debe importar.

Coge un coche, vete a tu antiguo colegio, hazte un regalo, deja que te enseñen tu clase, siéntante en tu sitio, pasea por el patio, cierra los ojos, mira fotos, piérdete por esas calles,  cuídate; recordar y sentir, para sentir más hoy. Hay un montón de cosas de hace no tanto tiempo que aún se pueden compartir para crecer.

Fue tu Historia real, tu Gran Historia real.

Queremos recordar con la cabeza, y necesitamos recordar con el corazón, con los sentidos, para saber quienes fuimos, mantener viva tu Historia para disfrutar más tu presente.


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