viernes, 2 de marzo de 2012

Tú habla, que algo queda

Como te lo cuento, tío. ¿Sabes qué...? 

Así empiezan. Me harta. No me gusta. 

Tod@s lo hemos hecho, y tod@s hemos sido víctima de algún rumor, pero lo cierto es que últimamente, en algunos ambientes no oigo más que a gente hablar de otras personas. De cotillear de una manera vulgar, sin saber si es cierto, tú habla, que algo queda.

Ya hace algún tiempo que decidí no hablar de nadie ni de nada que no esté completamente seguro, o que sirva para algo. Hay ocasiones que hay que hacer ejercicios para contenerse, pero todo tiene un límite.

Les escucho hablar sin saber, críticas fáciles para descojonarse de personas que no conocen, que simplemente oyen rumores que les ha dicho otra persona que tiene la misma idea que ell@s. Ninguna. 
Vidas tristes, encaramadas a rutinas fáciles, con las ilusiones puestas en sobre quién podrán rajar hoy y poco más. Esperan con ansia que alguien empiece, se abre la veda. Ya hay tema de conversación. 

¿De qué sirve hablar de alguien si es para criticarlo? ¿Vas a mejorar algo? ¿Es útil? Piénsalo. ¿Por qué no se lo dices a él o a ella? ¿Estás totalmente segur@ de lo que vas a decir?. 
Inmadurez. Eso me parece. Ves a gente con corbata con treintaytantos reírse por estupideces que hacen daño a personas, a las que no tienen el valor de decírselo a la cara. Hipocresía en estado puro.

Les extraña cuando alguien no se ríe de sus historias, o te quedas serio. Te miran pensando que no estás en su "pomada". Supongo que deben pensar que tampoco hace daño a nadie. Y eso es lo peor de todo, hace daño, y mucho.

También es típico que cuando alguien de la "pomada" no está, hablen de ell@s. Lo bueno es que así ya sabes que cuando tú te vas, el siguiente serás tú.

Lo he recordado mirando ahora a unos tipos en el AVE cascando de un compañero al que hacían la pelota y ha cometido el tremendo error de ir a la cafetería a tomarse un café tranquilo, a leer el periódico y a intentar evadirse de quien - estoy seguro- sabe que no merecen la pena.

Lo que tienes a tu vera, en tu vida, son personas. Puedes hacer dos cosas, intentar conocerlas, entenderlas y respetarlas, o quedarte en etiquetar por que sí, en un cotilleo vulgar y triste.


Sólo te pido que recuerdes una cosa: son personas, como tú.  



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