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martes, 10 de junio de 2014

Detalles

Bien tempranito. Contento. Allá vamos.

La sensación de tocar y coger arena a las 11 de la mañana, todavía un pelín húmeda, y recogerla en tu mano mientras el sol empieza a saludar al mundo, tu mundo, es una sensación extraña. Chula. Como si fueras el primero en descubrir el mar y el sol y se hubiera pintado ese espectáculo para ti. 
 Era una cala perdida. De ésas que a uno le llevan los que conocen el lugar y te pidan guardar silencio sobre coordenadas, no vaya a ser que el paraíso lo reventemos con pelotas de Nivea y poca educación.

La mano en la arena, aprietas puño, y te das cuenta, de nuevo, que cuanto más aprietas, más se te escapa entre los dedos. Mucho mejor que las cosas fluyan de manera natural, dejar que pasen y se vivan.
Respiras tranquilo. 
Pasear hablando y compartiendo genial debería ser una de esas cosas obligatorias en los colegios, en la vida. Parar y seguir cuando te de la gana. 

Hay mil detalles que a uno le suman, y por lo tanto, también hay otros que restan. Somos detalle. No hay nada más natural que un detalle. Sale, surge.

Hablaba de esto, de los detalles, al ver a una pareja que no habían tenido un buen día, se les notaba, y lo dejaban claro, con sus gestos, tono... y los detalles. 
De hecho, estoy seguro, que todos nosotros, tú y yo, alguna vez hemos tenido uno o varios detalles - sin querer y queriendo- que las personas guardan. 
Lo cortés no quita lo valiente, y debemos tener en la cabeza - yo el primero- que enfrente tenemos a personas. 
La alegría de contar con mil detalles buenos, con amistad y lo que toque, con sentir y reír, y que todo eso surga de una forma tan genial y espontánea, es sin duda, motivos con mayúsculas para continuar creciendo y aprendiendo. 

A tod@s a los que en su día, por lo que sea, he tenido un mal detalle, algo innecesario, os pido disculpas. 
A l@s que tenéis y vivo detalles geniales cada día, gracias. Hay cosas, que aunque a priori parecen nimias, dan la vida. :-)

Mientras tanto, cuida lo que tienes alrededor, y a los que tienes lejos y quieres, házselo saber. 

Este minuto no vuelve!

jueves, 20 de febrero de 2014

Vergüenza

Ayer. Centro de Valencia. Una plaza con algo parecido a un parque. Rodea la plaza varios bares con las terrazas. Ocho de la tarde. Bastante gente.

En el parque, dos niños, de entre 6 y 8 años juegan con su abuelo. Juegan al escondite. Entre las rodillas del abuelo. Se lo están pasando genial los tres, el abuelo, ríe y los niños están entusiasmados. Sus cabezas aparecen y desaparecen de las piernas del abuelo, de hecho, otros niños alucinan con lo bien que se lo están pasando.

El abuelo mira atento mientras ríe y de vez en cuando abre las piernas para darles sorpresa.
De repente, aparece. El padre de los niños. Bien vestido, preocupado más por tener el cuello de la camisa bien alto y los zapatos limpios - se para hasta 3 veces en 30 metros por la gravilla para limpiarlos - llega al lugar de los hechos. Allí están los chicos pasándolo genial con el abuelo. No es muy mayor, tendrá unos 75 años. Un hombre elegante, pelo blanco, y con los zapatos y el pantalon manchados por la manitas de los niños y la gravilla.

Llega el padre - decía - el iluminado padre, y suelta un "qué hacéis?, hala, venid aquí".
Los niños, casi a la vez responden "jugar". El iluminado, como si nada hubiera oído, repite que vayan hacia él, cerca de un banco.
Al abuelo se le va apagando la sonrisa y empieza a mirar estupefacto a su yerno.
Los niños obedecen. Y el padre les da en la mano dos ipad. Con dos cojones. "Jugad con esto que estáis armando escándalo", suelta el tipo.

A los cinco minutos, la foto era ésta: Un banco con dos niños de 6 y 8 años jugando al ipad, con los ojos pegados a la pantalla, sin hablarse, sin compartir nada, y el abuelo sentado en el mismo banco a medio metro sólo. El padre volvió a la terraza con su mujer e hija del abuelo.
La madre, aún dijo: "ves que bien?, así tranquilitos...". Había una pareja con ellos en la terraza que se quedaron perplejos con la escena. Amigos suyos.

Contemplando todo eso me dio por pensar en varias cosas.
Primero, qué clase de padres son ésos que en vez de promover que sus hijos jueguen utilizando la imaginación, ejercicio, compartir, hacer familia ... prefiere que se peguen como dos gilipollas al ipad. No armaban ningún escándalo. Al contrario. 
Qué clase de hija ignora la felicidad de su padre - el abuelo -, ignora todo lo que dio su padre por ella, y le deja tirado allí como si fuera un perro.
Y por último, pero también importante. Qué clase de amigos - se les veía con mucha relación-  no tienen el valor y los cojones de decirles a los que llaman también sus amigos que hacer eso es una barbaridad. ¿Por que se van a molestar? ¿Por que es duro decirlo? Porque allá ellos? No nos vayamos a meter en cosas donde no nos laman, perdón, llaman.

Pues si decirlo, a cuenta de la felicidad de los niños, del abuelo, del amor entre padre e hija, de educación, de respeto y de que evidentemente hay que cambiar algunas cosas importantes, que hay que abrir los ojos y cambiar, significa que ya no habrá esa amistad. Adelante. La obligación de cualquier amigo es decir las cosas como son, gusten o no y ayudar. 
Y si aún reconociendo los hechos, no se reacciona ni una ni cien veces, esperar a que les entre la fuerza para eliminar el orgullo y la luz para ver lo que han de hacer.

No sé el nombre de los niños. Sé que después de 1 hora en el banco con los ipads, se levantaron ante la llamada de los padres y se alejaron. Los niños sin despegar la mirada de las tablets, los padres iban primero hablando de fulanito y menganito.

A unos 10 metros iba el abuelo. Sólo. 

Vergüenza. 

jueves, 13 de febrero de 2014

Enjoy!

Pruébalo. Coges el mapa. Cierras los ojos de verdad. Y tu dedo te lleva. Hazlo de noche. Sal al amanecer. Date el gustazo de ver amanecer en la carretera.

Reserva una buena habitación de hotel rural para 4 días, de esos que tienen encanto, mejor antiguos, para vivir la historia, y poder tocar piedras suelos y contemplar techos que vieron y vivieron muchos más antes que tú, hace cientos de años.

Da igual el tiempo. Pero seguro que tienes suerte, como yo y puedes perderte.
Me encanta la gente de los pueblos. Mayores y no tan mayores. Escuchar sus historias, las de antaño y también las nuevas. Tienen una nobleza y generosidad especial, mayores y pequeños. Saben que esto de la vida va de compartir, de ayudarse, de estar, de amistad.
Deja el puñetero móvil. Comprueba sólo lo justo. Deja la mierda del washapp y obvia los 114 mensajes de 27 conversaciones que tienes. Con quien quieras hablar, llama.

Allá andábamos varias personas con la misma idea - no nos conocíamos-. Es increíble la cantidad de gente que decide lo mismo que tú, que piensa en parar. Relax. Tranquilidad. Reir. Y el fuego.
Es sencillo hablar y disfrutar cuando lo que une es la idea real de que la vida es otra cosa. Es gustito. Y si vienen mal dadas, echarle huevos y convicción.
Mirar estrellas durante mucho, mucho tiempo. No hace falta hablar, o sí, lo que quieres es hacer un alto en el camino.
Deja la música, lo único que hace es impedir pensar en lo que toca. Que lo que escuches sea a ti y las historias para aprender, dar consejo, y recibirlo.

Volver al día a día es un placer. Esto lo haces precisamente para eso, para seguir disfrutando de tu familia, de tu trabajo, de todo cuanto te rodea y cogerlo con aún más potencia. 

Allí no queda nada, lo llevas contigo. La experiencia y las nuevas amistades son tuyas y suyas, la sonrisa quedará eterna. 

Este minuto no vuelve! Enjoy!

domingo, 8 de septiembre de 2013

Corazón de León

La vida te regala cosas que difícilmente podremos devolver con esa esencia, grandeza, sentimiento y alegría. 

Creo en el cociente de optimismo, soy fan de contagiar ilusión por cosas reales, por querer luchar, por trabajar, por soñar despiertos disfrutando del cuando, del ahora. El futuro es hoy, y el presente, un regalo. 
Un convencido de que la actitud es lo que realmente diferencia a las personas, las ganas, la inteligencia. Es imposible ser inteligente si no tienes una gran actitud.

Decía lo de los regalos de la vida y el cociente de optimismo porque van inexorablemente ligados, una cosa lleva la otra. Siempre.
De repente, hay experiencias, que quizá hayas vivido un montón de veces, pero eran otras circunstancias. Haces en la película de tu vida un "stop" para observar, paladear cada carcajada, cada abrazo, para escuchar y quedarte hasta las mil compartiendo vida, vivir miradas bestialmente geniales, anécdotas, vivencias y arreglar el mundo, te quedas hasta las mil, no vaya a ser que nos perdamos sentimientos de unos y de otros. 


Todos esas vivencias, esos miles de detalles que se suceden, bien valen una vida. O mil. 
Aunque las viviera, jamás encontraría a nadie como ellos. 

A punto de los 38, 85 kg, directivo, mirando al mar, a 350 km de abrazos de mis padres, mis hermanos y amigos, uno ha de apretar fuerte para que en la despedida no salte alguna lágrima, de ésas que caen entre la ilusión y la alegría por tener todo aquello y la tristeza del hasta luego.

Son las ganas, la ilusión, lo que mueve al mundo, a las personas como tú y como yo. 

Paras. Y piensas. Sonríes grande... aprietas el puño y saltas, y quizá te veas a las tantas de la mañana en tu jardín dando gracias por contar con todo eso y más. Te veas apretando dientes diciendo "vamos!" y quieras contagiar al mundo para que nos lo podamos comer con patatas. 

Tienen Corazón de León. 






lunes, 27 de mayo de 2013

Reencuentros

Hay reeencuentros geniales. Ver a un amigo, que por mil cosas no has podido ver durante casi 3 años, no sólo produce ilusión, produce en algunos momentos vértigo de emoción.

Pasan esos momentos, donde escuchas, y quieres contar tantas, tantísimas cosas que os interrumpís, y de repente, te das cuenta... os dais cuenta y comienza la carcajada.  Hay abrazos de amigos, que valen millones. Millones de experiencias vividas, sensaciones, anécdotas, historias de barra y playa, de trabajo, familia... esencias y posos de esos que quedan en el recuerdo durante todo esto que llamamos vida.

Estallan abrazos sin venir a cuento, esos arrimar hombro y rodear al amigo que vuelve o que llegó.
Hay cosas que cambian. Crecemos. Y cosas que siguen igual, y hay personas que tienen el don, la virtud, de seguir manteniendo lo que merece la pena, para pulir esas cosas que todos tenemos que mejorar.
La esponja deshecha el agua que le sobra, y se queda lo necesario, la esencia, para seguir nutriéndose, seguir viva, algo de eso hay.

Llegan esos momentos serios. En los que quieres escuchar y que te escuchen, se acompañan silencios de reflexión, no quieres fallar en el consejo, ni quieren fallarte, otro momento dulce, donde ves lo que realmente pesa, la importancia de la responsabilidad de ser buen amigo, y decir lo que se tiene que decir.
Inevitablemente, también llega el momento de esa pregunta: ¿Por qué coño no nos hemos visto antes?.
Excusas vestidas de razones. Nadie. Nada. Nunca vale, no hay razón para abandonar los motivos reales por los que navegamos aquí, para luchar por lo que también echas de menos. A veces, la cabeza juega malas pasadas, y te hace olvidar cosas que jamás debiste olvidar.
Uno sale jurando que no volverá a ocurrir. Y no volverá a ocurrir.

La importancia de la familia, la pareja y los buenos amigos, ésos hay que regarlos, cultivarlos, cuidarlos, no fallar, aprender y corregir, vivir, emocionarse hasta las entrañas, los años que lleguen, los que vendrán, serán lo que fuiste, y todo camino empieza por un paso. 
Sólo puedo dar las gracias, pedir perdón por no estar antes y brindar, amigo mío, por lo mucho que nos queda por vivir.



jueves, 18 de abril de 2013

Carcajadas!

Hay pocas cosas mejores que reírse, reír tanto que duela la tripa.

Incluso reírse del mundo.
Hay amigos que aparecen y desaparecen, o - desaparecemos- como el Guadiana. Pero están ahí. De repente, te juntas, y tienes la sensación clara, cristalina, de que aunque haya pasado algo de tiempo, en realidad no ha pasado nada. Siguen igual, con los hombros apoyados, abrazos generosos... amistad.

Ser amigo implica lealtad. La lealtad no es jugar a interesarse, o creer que se tiene la confianza como para perder los papeles. Lealtad es respeto, y saber quien es tu amig@.

A lo largo de mi vida, -como en la de todos- pasa mucha gente, y uno tiene, elige a quien quiere tener cerquita. Dicen que nunca es tarde. Y es verdad. Y nos podemos equivocar, para bien, y para mal.
No suelo ser desconfiado, al revés, creo en la gente, y doy oportunidades, igual que me las dan a mí. También es cierto que todo tiene un límite, y hay cosas que no tocan, y si además no se dan cuenta - cada día veo más gente irreflexiva- les abro una puerta enorme de despedida y cierre.
Pero quedan los buenos. Los geniales. Esos con los que puedes hablar de todo, escuchar, jugar, y seguir haciendo planes juntos.
Es emocionante. Es emocionante que después de tantos años, siga habiendo tantas personas que quieran compartir contigo camino y vida.
Recuerdo también a gente que pasó, y que por mil circunstancias, nos alejamos, l@s recuerdo mucho más de los que ell@s creen.
Todo el mundo te enseña algo. Hasta lo que no quieres, que también es importante.

Con treinta y siete primaveras, uno sigue eligiendo, descartando gente que parecía y no era, o que no parecía y era, y es genial poder coger el móvil, a la hora que sea, el día que sea y decir de verdad, amigo mío.
Al final también te darás cuenta de que los que valen son los de siempre. Que a medida que nos hacemos mayores, hay miles de intereses y gente que en realidad está sola y quiere ocupar su tiempo.

Cuida de los tuyos, abraza fuerte, haz por quedar, y ríe, cree en ellos, y creerán en ti, dí la verdad, verás generosidad, y volverás a casa con una sonrisa genial y el orgullo de haber cuidado algo que quieres.

Be good, my friend!!

martes, 2 de abril de 2013

¿Y si fueras...?

Quién no ha jugado a aquello de "¿y si fueras...?" Me pasó hace poquito, con unos chavales que no conozco, les vi jugando,  y me dio que pensar...

He escuchado muchas veces - jugando a y si fueras...- hablar de delfines, pájaros - un águila, dicen- o caballos. Casi todos son baluartes de la libertad. Todo el mundo quiere eso en el fondo. Libertad. Jóvenes y mayores.
¿Libertad para qué?. ¿Hoy no eres libre?.

Para gritar. Para ir y no volver. Para ver. Para no tener una obligación. Para reír... Eso suelen decir.
La verdad es que el destino, en el que estés hoy, lo has elegido tú. Lo elegimos cada día. Lo único que no elegiste fue a tu familia. A tus padres y hermanos.  No sé por qué la gente piensa que hace años que lo eligió, y cree que ahora no son más que esclavos de aquellas decisiones. No es cierto. Lo eliges hoy. Ahora.

De hecho, ahora mismo, mientras lees esto, has elegido hacerlo, has elegido este momento, en el lugar que estés, igual que  elegiste a tus amigos, a tu pareja o tus estudios.
No me hables de excusas. No me digas que fuiste muy joven e inconsciente para elegir algunas cosas. Hoy no lo eres, y has seguido eligiendo eso. No, tampoco me hables de que ya es tarde. Me da igual la edad que tengas.
Tu libertad es ahora.

Lo cierto es que la vida son decisiones. Pequeñas y grandes. Una decisión conlleva acción. Siempre. Porque si no lo haces, si no tomas una decisión, si no optas por algo, tus sueños, tus sentimientos, se quedarán en eso. En pompas de jabón que acompañan una vida que, te recuerdo, sólo se vive una vez.
A veces se pierde, amigo mío. Sí. Pero sólo si decides.

Puedes dejarte llevar. Cierto. Y entonces perderás siempre.

Da igual cuanto tiempo quieras hacerlo. Cuanto intentes aguantar la careta y la mentira. De ti mismo no te puedes escapar. Nunca.

Sigo soñando, sigo queriendo sentir de verdad, y en eso, sí quiero seguir siendo un Loco Capitán, el día que no luche por mis sueños, que no tome decisiones, y no arriesgue, no seré yo. 
Para ganar hace falta eso.

No dejes que suceda lo contrario. Es tu libertad.


Te propongo un juego :)

¿Y si fueras tú?






miércoles, 12 de diciembre de 2012

Calor humano

Aquí fuera marca -2º. Frío.

Ves a la gente corriendo de aquí para allá, con poco tiempo y mucha prisa, abrigada hasta arriba, y bufandas que arropan los ojos llorosos por el viento y el frío.

Me gusta pasear. Si tengo tiempo, -es cuestión de organizarse- me encanta tener ese par de horas para observar, disfrutar, y parar un poco en este loco mundo.
Ves discusiones por la calle, y ves grandes sonrisas, gente que va riendo mientras mira el móvil y va emocionada enviando un washapp a alguien a quien quiere muchísimo, se le nota en los ojos, en esa mirada que llega al fondo, y levanta la cabeza orgullosa.

Me encanta ver eso. Hay una complicidad entre las personas que nos sentimos felices y se nota. Dan ganas de coger uno de esos altavoces que tan de moda están por la manifestaciones y convocar una para juntarnos la gente que tenemos un montón de razones, de vivencias, para ser feliz.
Ponerme en Plaza de España y convocar que valen más las sonrisas, que vale la pena sacar lecciones de vida de experiencias no tan buenas, que merece la pena luchar por lo que uno ama, llenar de pancartas todos los balcones diciendo que somos mucho más, que hay que hacer esa llamada, dar ese abrazo y cuidar a los tuyos.

Allá fuera necesitamos calor humano, para calentar el alma, y mirar a los ojos a la vida con ilusión. El ser humano es muchas veces egoísta consigo mismo. Piensan en las cosas malas que le ocurren en la vida para no sacar - piénsalo bien- el montón, el saco de grandes virtudes y cosas buenas que tienen. Que tienes.

Ya están colocadas las luces de navidad que nos arrastran a la compra con prisas. Prefiero las hogueras, el fuego y no comprar nada, pero disfrutarlo de la mano de quienes realmente quiero. Prefiero un café con un amigo, darle un abrazo que sale de dentro y decirle que puede seguir contando conmigo en el 2013 y los que vengan, elijo pasear de la mano y susurrar te quiero, elijo un chocolate caliente con unos churros con la enana.

Recuerda que cuando allá afuera hace frío, el calor humano, el que llena y reconforta lo más importante de ti, y de los tuyos, lo pones tú.

martes, 30 de octubre de 2012

Los del Moncayo

Algunos, se conocen desde hace más de 30 años. Otros, como yo, 21 añitos.
Tengo la suerte de estar suficientemente dentro y fuera para poder compartir un montón de cosas y también poder ver con perspectiva.

Aprendieron a andar en bici juntos, sus ojos, sus corazones y sus almas han vivido como crecen, tardes enteras, noches alegres y algunas más tristes, hombros altos donde apoyarse entre ellos, y poder contar al fin, sonriendo, que se casan y que van a ser padres.

La alegría compartida y ojos entre lágrimas de emoción.

Desde fuera, uno mira atento  y escucha mil anécdotas que casi siempre acaban en risas, se miran entre ellos como quien observa su propia vida, quieren saborear, exprimir, jugar con 40 años - y jugar en serio- que siguen siendo amigos.

Alucinante que entre ellos haya 6 hermanos.

Año tras año, hacen hueco. Luchan y se esfuerzan por sacar horas donde no las hay, esposas, hij@s, trabajo...

Hacen hueco a la amistad, al reencuentro, a vivirse, incluso a vivir el silencio juntos.

Se llenan de ilusión esperando un fin de semana para ellos. Se lo merecen - piensan -, cada uno de ellos, se merecen poder seguir compartiendo vivencias, risas y confidencias, merecen dormir juntos y reírse del mundo.
Uno, - mientras - les mira a todos, pensando que tienen millones, que estoy seguro que se recuerdan miles de veces, que su apuesta por la vida de verdad siendo ellos sale bien, que son millonarios en esto de la vida y la amistad; que sé bien lo que es tener amigos desde hace más de 20 años, y el orgullo que supone, que merecen aplausos, jalearlos, para poder compartir, cerveza en mano, lo mucho que les -nos- queda por vivir.

Va por ellos, pues, a Los del Moncayo, que compartieron piscina, bicis, padres, éxitos y fracasos y ante todo, amigos.

Nos vemos en Montalbán, allá por el 2013.




viernes, 15 de junio de 2012

My way

Siempre me gustó esta canción. A mi manera.

Habla de un tipo que en sus últimas horas quiere decirle a un buen amigo suyo que ha sido de su vida, los aciertos y los errores.
Termina con una frase demoledora: "¿Qué es un hombre si no se tiene a sí mismo?".
La estaba escuchando hoy, tocan esos días en los que uno sólo quiere escuchar música tranquila, reflexionar y parar un poco en esta brava mar. Disfrutar.

Un día no estaremos aquí. Piénsalo bien. Te lo repito: Un día no estaremos aquí, y además no sabes cuándo ni cómo dejarás de estar.
Me parece una razón brutal para exprimir cada minuto, cada segundo que tenemos aquí. LLama a tu gente, escúchales, da los abrazos que quieres dar, llora si se tercia, y sonríe, sonríe fuerte, amigo.
Somos importantes para muchas personas, tú eres importante, yo soy importante. No podemos rendirnos, hoy en día es un lujo casi todo lo que tienes, y estoy hablando de la familia, de los amigos, de los tuyos. No te puedes fallar.
Tener un mal día es normal. Tener dos es vicio.

Piensa tus respuestas, las reacciones, piensa en grande.

Que tu manera - my way - sea la de estar cerca de todos, la de la alegría y la amistad a quien se lo merece, aléjate de cotillas y gente interesada, baila, vete al campo, báñate de sol y lluvia, canta por la calle, deja que te miren, guiña ese precioso ojo, brinda por la vida, y devuelve esa llamada.

Sé tú.


si quieres escuchar la canción traducida:
My way Elvis

jueves, 3 de mayo de 2012

Brindando por la vida

Claro que vienen duras, y no va a ser por ese tópico de que si no, no apreciaríamos las maduras, o el tiene que haber de todo.

La cagamos. Nos confundimos. Faltaría más. Además, aunque nosotros no lo hiciéramos - imposible, repito- alguien de nuestro alrededor lo haría, y todo, como ahora, nos termina afectando.
A la teoría de los seis grados, ésa que defiende que en no menos de seis grados todas las personas del mundo nos conocemos, yo le pondría un par de comas y un par de puntos.

Estamos esperando a conocer a Erik Browinzski de Noruega, por ejemplo, y la realidad es que en tus seis grados reales, esos de todos los días; tus amigos, tu familia, tus compañeros de trabajo, conocidos, en todos esos ocurren mil cosas todos los días que no te has parado a conocer ni a pensar. Vagos para cuidar. 

Que va, lo emocionante es tener algo en común con el tal Erik, estar agilipollados delante del ordenador mientras, probablemente, sepas o creas saber que a alguien de tus seis grados de verdad, le vendría bien un café, un paseo, una coca cola o una llamadita.

Seis grados de estupidez. Seis millones de horas pendientes de lo que no toca. Seis mil millones de personas tan conectadas que se saturan y no levantan sus ojos de Ipad, móviles, tabletas, wii y gilipolleces varias.

Por eso, el otro día, un amigo que quiso saber de mí, me preguntó que hacía, y le dije la verdad, estaba con quien quería, y le pude decir, de verdad, y orgulloso, que brindando por la vida.



jueves, 29 de diciembre de 2011

The End

Voilé. C'est fini. Nuestro amigo 2011 termina.
Echar la vista atrás y mirar como ha cambiado toda una vida a uno le llena de ilusión, de esperanza y también pena por quienes se perdieron en el camino o uno no los supo atrapar como debe. De todo hay.

Los marineros somos gente de sal y también sol, viento y vela, abordajes y bodegas, puertos y amaneceres, noches soñando despierto y esperar que el alba bañe nuestro navío.
Nosotros también decidimos en qué cruzada luchar, que bandera lucir y que estandarte y blasón juramos defender.

Nadie nace. Se hace. Siempre.

Leyendo el Diario de a Bordo uno revive como comenzó este 2011, sus esperanzas, sus ideas, guerras y amores que iba regalando esta brava mar.
Ni ojo vio, ni oído escuchó, ni mente humana imaginó todo lo que aquí iba a suceder.
Hoy, meses más tarde, navegando a la vera del amor enorme, compartiendo timón y rumbo hacia el aquí y ahora y aún con batallas perdidas y ducados abordados me gustaría subir al palo mayor y gritar al mundo, al mundo entero; que es posible, que tú y yo podemos hacer de cada día algo nuevo, algo grande. Brutal.

Al 2012 le pido fuerza, fuerza para cuidar a los míos, para no confundirme y saber distinguir, fuerza para tener salud y compartir mil cruzadas más.

La ilusión... la ilusión la pongo yo.

Os deseo a todos un 2012 realmente espectacular.


martes, 8 de noviembre de 2011

Corazones de hielo

Pensaba hoy en los corazones fríos, me dio por pensar y sentir en lo que uno vive y siente, y se queda estupefacto cuando alguien a quien mima y aprecia no se da cuenta de todo lo que tiene.  Esta historia es de amistad con mayúsculas.

Hablamos del sentir y padecer como si fuera algo rutinario, y la verdad, la gran  realidad es que es  un milagro, es brutal poder sentir, saber que sientes, reaccionar, saborear,  realmente alucinante cuando el corazón no cabe, cuando la amistad, el amor enamorado y generoso, la familia, el sentimiento, el orgullo de tener lo que tienes es un latido, un horizonte que te acompaña cada día...

Hacemos, creamos, hacen, nos crean, milagros cada día y nos empeñamos en darlo por hecho... somos unos ingenuos, egoístas comodones en su sofá, tercermundistas en esto del darnos y querer, últimos de la clase en saborear, egoístas profesionales... la razón es nuestra, la gloria eterna y el mí, me conmigo, es ya una religión.

Déjame que descubra contigo un mundo realmente alucinante, y digo realmente porque lo vives y puedes vivir cada día. Es real.  

Para un momento,  piensa; pero piensa de verdad, toca, amigo mío, todo lo que vives y haces que vivan, en la cantidad de sonrisas, de abrazos, de hombro cercano, de silencios y susurros que lanzas y recibes cada día.

 Ya vale de corazones de hielo, soy un indignado del no apreciar,del no querer sentir, no ver y no querer aprender, soy un indignado del no porque no, y del sí porque sí, de la hipocresía y el escaparate, harto de los que no escuchan y un humanista convencido. No acampo, no pongo tiendas de campaña ni sacos de dormir, no hago asambleas si no son mis amigos y familia.
René, un amigo, hace ya 13 años me dijo que él no era un egoísta, él creía en el amor comunal, su teoría era simple aunque compleja en el fondo: si tú cuidas y quieres a los que tienes alrededor y todos hiciéramos lo mismo; el resultado sería que todos seríamos felices, ¿no?
Además acompañaba su argumento con cifras, como buen Ingeniero. Simple, fácil, casi irrebatible, ¿no?.
Hoy, todos esos años más tarde, tantos días y noches vividas, tantas personas acompañando a este Capitán y a los que le guardan y acompañan, y con los que uno le toca navegar y no quiere, después de todo eso, uno piensa que eso sería lo fácil, limitarnos en los que tenemos cerca para no querer conocer más y ser más.

El reto también está en conocer más, abrirse y dejar que vientos y brisas nos empujen fuerte y disfrutemos de este viaje, que nunca se sabe cuando puede terminar.


lunes, 24 de octubre de 2011

Ya puedes volver...

Amigo mío.
ETA ha anunciado el cese definitivo de su "lucha armada".
Ahora podrás volver a tu tierra, a Donosti, y ver esta Concha maravillosa. Ahora, de nuevo, quedarás con tu cuadrilla para ir de poteo y cantar al mundo bilbainadas.
Incluso podrás coger de la mano a Itzaskun, y a tus dos niños para ir a ver el aquarium y el amarre de los barcos como hacías antes. Pasear y disfrutar.

Sentir el olor a mar y a tu tierra, a caseras en el mercadillo y el pan de Otaegui, tocar la arena y empuñarla para que no se te escape de nuevo.
Cerrar los ojos, volver a abrirlos, y ver que es verdad, estás aquí, sueño vivo con los tuyos en tu querida tierra.
Sólo vosotros podéis saber lo que uno pierde, los miles de detalles que añoras y que os han hecho llorar tantas noches.

Te imagino con los niños sentados en tus rodillas, Aitor y Nerea, y poder contarles la verdad, decirles que os echaron, que no os dejaban vivir aquí por tus principios, que en esta vida hay que pagar por sentir, que el idioma y la lengua eran suyos, y victoria o muerte, conmigo o contra mí era mucho más que tan sólo unas palabras. Hay miles de testigos, podrían, si aún vivieran, preguntárselo a las 900 personas asesinadas o a los miles de heridos, o a las  miles de familias exiliadas como la vuestra.

No habrá nadie detrás tuyo, salvo la familia, y los amigos que aún te hayan dejado conservar los años y la dichosa política. Podrás hablar de ello en bares sin miedo, compartir ideas y experiencias sin que tengas que temblar por quien te escuche.

Cuando casi todo el mundo habla de política con mayúsculas, me quedo con el sentimiento, el desgarro de cuando os llevaron lejos, las lágrimas, los abrazos y las quedadas clandestinas. Que no olvide el mundo que por muchos de los que estáis fuera, hoy, los que están aquí, viven y vivirán en paz.  No hay borrón y cuenta nueva cuando hablamos de vidas, de ilusiones y de sueños.
Pagastéis demasiado caro vuestra coherencia, vuestro grito de libertad para sentarnos ahora a negociar con nadie.

Yo, amigo mío, aquí te espero, en el Néstor, con dos zuritos y la tortilla que tanto te gustaba. Tantas cosas que contarte....

Sois héroes de nuestro tiempo, verdaderos abanderados de la verdad, de la lucha bien entendida.

No sé que dirán los libros de una Historia que la hacen a medida, si sé lo que diré a los míos, a todos los que pueda, les contaré quienes fuisteis, y todo lo que hicisteis porque en el mundo, hubiera paz y libertad de verdad.

Ezkerrik - asko.

Aupa! Oberena!

jueves, 2 de junio de 2011

Etiquetadores

Tenemos la costumbre de etiquetar casi todo, clasificamos para ordenar y de paso o sin querer ahorrarnos el tener que mirar al fondo de las cosas. Es una mala idea, sobre todo, cuando a quien clasificas y etiquetas, son personas, como tú.  

Y es que no aprendemos. Piensa cuantas veces has dicho "no pensaba que era así..." "al principio me caía mal, pero luego cuando lo conoces..."
La realidad es que eso ocurre cuando, por circunstancias, coincidimos con esa persona más tiempo y compartimos lugares, sensaciones, charlas... Es decir, al dedicar más tiempo y nuestros sentimientos van ganando a aquella razón y decisión nuestra del "no me gusta".

Sin embargo, y a pesar de esa experiencia, preferimos seguir etiquetando, confiar en nuestra excelente intuición, y decidir rápida y sin duda sobre como son las personas que ni siquiera hemos intentado conocer de verdad.
Ocurre todos los días, te pasa mil veces, no damos oportunidades mientras las pedimos a gritos.

Se empieza por personas individuales para terminar de etiquetar a grupos, tribus urbanas que en teoría deben cumplir unos parámetros, que, aunque no se sabe muy bien quien decide esos parámetros, son así. Un tío con rastas y pendiente es un porrero, un punky es un vago maleante sin cultura, un pijo es lerdo y no lee, un heavy es un marrano. Y ya está. Es así y punto. Eso nos dicen y eso decimos.
Sucede lo mismo en el trabajo, un error inicial o un éxito en el comienzo te puede etiquetar para siempre, es mucho más cómodo para quien decide no tener que analizar.

La realidad es que todos somos mucho más complejos, y de todos hay mucho que dar. Lo inteligente es saber escuchar, mirar atento sin prejuicio, esperando que cada momento, sea una sopresa. Al fin y cabo, de lo bueno y lo mejorable, de todo, se puede aprender. 

Negar esas oportunidades que nosotros mismos pedimos cada día no merece la pena, no es justo y uno acabará terminando sus días pensando que ha visto mucho, pero que en realidad, no sabe nada.

Guiña el ojo al mundo, mira bien a tu alrededor, deja que te den a ti también la oportunidad de ser tú, escucha, y responde al grito de los que tienes cerca y los que vendrán con una gran etiqueta que diga: "!quiero aprender!".

jueves, 28 de abril de 2011

Sueños

Algo pasa en esta vida para que al que sueña, le llamen loco, algo grande debe perderse cuando llaman inmaduro a una persona que propone metas, que gana ilusión cada día, que lucha por ellos y que sonríe a la vida.

Esa mirada torcida y ceño fruncido al escuchar algo realmente grande -aunque sea pequeño en sí- por aquello de "para que te vas a liar", "y para qué", "y..."

Los sueños, metas, objetivos nos guían durante toda la vida. Haz memoria. No pienses en aquellos sueños - que también - de cuando eras un enano y querías ser grande para jugar en el patio del cole y no te quitarán la pelota, acuérdate de que tu sueño era que cuando salieras del cole dentro de 15 minutos ibas a ir comprar unas chuches, o a ver a tu abuelo, o jugar el partido de tu vida en un patio con cien enanos como tú. Utilizamos la palabra sueños, pero... ¿acaso no es el sueño una ilusión? una ilusíón por alcanzar, por vivir, por que te ves allá sonriendo en un banco hablando con tus amigos. Acuérdate cuando soñabas con irte a esquiar ese sábado en el bus blanco, recuerda la ilusión del olor a mar y playa, la alegría de ver a un familiar, de ver llegar a tus padres y de hacer reir a tu hermana.

Echa la vista atrás y acuérdate de cuantos detalles soñaste, de ese regalo inesperado, de esa sonrisa de repente, de aquella chica que al final llegó, de ese viaje a la playa con los amigos, del primer trabajo, y del segundo, de la ilusión de una buena nota o de un simple aprobado.

Los sueños, de repente se vuelven cosas de críos. Eso nos quieren vender. Todo lo que no sea aquí y ahora, ya no vale. Eso lo vendemos todos los días.

No, gracias. Prefiero crecer, y ser yo, intentarlo, y hacer que lo intenten conmigo, y darme alguna hostia sí, pero también miles de pequeñas alegrías. Soñar y conseguir, es espectacular, pero no lo es menos ese mientras lo consigues.

Saborear esos momentos que te guían a una meta tuya o de varias personas a la vez mientras las vives, las llevas dentro. Brutal.

Te propongo un viaje realmente espectacular, te invito a, si quieres conmigo, cerrar los ojos para abrir la mente y el corazón, y ganar ilusiones. Pequeñas grandes ilusiones. Ponte metas. Un viaje -mejor pronto-, un cine, una peli, ahorra para comprarte un capricho, o dale un capricho, una flor, una enorme sonrisa,  una quedada con un amigo que hace tiempo que no sabes de él.

Ese viaje tiene los gastos pagados. Recuerda que soñar es gratis. La ilusión, la ilusión de cada día, la pones tú.


jueves, 31 de marzo de 2011

Una historia del Mercadona

Historial real.

Vas a comprar al Mercadona, en el parking al aire libre ves a una mujer dentro de un coche de gama alta que parece que acaba de comprar una de esas cajas de cervezas que venden en packs de 6/8. Reparas en ella porque lo lógico es dejarlas en asiento de atrás, o en el maletero, pero por alguna razón las deja en el asiento del copiloto. No parece borracha ni nada parecido, es una mujer presumida y de gestos educados.

"Algo no cuadra" cuando abre la primera lata y comienza a beber. Sola. "Alcohólica" piensa uno dándoselas de psicólogo y de haber visto mundo y gentes. No, piensas más tarde que la manera de coger la cerveza -sin ansia- y beberla no son las de una alcohólica. Las bebe con dignidad, ya me entiendes.

Mientras haces la compra, - ya saben estos cabritos del marketing donde poner las cositas para liarte allá una horita sonriendo- estás dándole vueltas a sólo una pregunta: ¿mmmm...por qué?.

Aquella mujer estaba allí porque ya estaba harta de su marido, y, como otros días había decidido comprarse unas cervezas, bebérselas en el coche, quedarse dormida  y por la mañana llegar a su casa. "En el matrimonio hay que aguantar, hay que sacrificarse", dijo.



Varias preguntas: ¿En qué momento dejaste tu vida anterior, tus amig@s, tu familia, para no poder contar con el hombro de nadie y llorar juntos? ¿En qué momento uno deja de ser uno mism@ en realidad para que otra persona que dice quererte esté feliz porque dejas de ser la persona de quien se enamoró? Más aún, ¿cual fue el instante en el que la vergüenza y el orgullo te impidieron quererte a tí mismo, afrontar tus sueños, intentar al menos, ser feliz?.
Yo no sé cuantas vidas hay, sé que la que vivo sí existe y es real, sé que este minuto no vuelve, que merece la pena luchar por cada instante, vivirlos con fuerza, y confundirte, y que ese camino es espectacular si además lo haces acompañado del amor y con el amor de alguien, y que se convierte en un camino pleno cuando eres tú mism@ haciendo todo eso. No hemos venido aquí a que nadie nos robe, y mucho menos a ser ladrones de nuestra propia vida. 

Todo, a tope, siempre.  :)