Ayer. Centro de Valencia. Una plaza con algo parecido a un parque. Rodea la plaza varios bares con las terrazas. Ocho de la tarde. Bastante gente.
En el parque, dos niños, de entre 6 y 8 años juegan con su abuelo. Juegan al escondite. Entre las rodillas del abuelo. Se lo están pasando genial los tres, el abuelo, ríe y los niños están entusiasmados. Sus cabezas aparecen y desaparecen de las piernas del abuelo, de hecho, otros niños alucinan con lo bien que se lo están pasando.
El abuelo mira atento mientras ríe y de vez en cuando abre las piernas para darles sorpresa.
De repente, aparece. El padre de los niños. Bien vestido, preocupado más por tener el cuello de la camisa bien alto y los zapatos limpios - se para hasta 3 veces en 30 metros por la gravilla para limpiarlos - llega al lugar de los hechos. Allí están los chicos pasándolo genial con el abuelo. No es muy mayor, tendrá unos 75 años. Un hombre elegante, pelo blanco, y con los zapatos y el pantalon manchados por la manitas de los niños y la gravilla.
Llega el padre - decía - el iluminado padre, y suelta un "qué hacéis?, hala, venid aquí".
Los niños, casi a la vez responden "jugar". El iluminado, como si nada hubiera oído, repite que vayan hacia él, cerca de un banco.
Al abuelo se le va apagando la sonrisa y empieza a mirar estupefacto a su yerno.
Los niños obedecen. Y el padre les da en la mano dos ipad. Con dos cojones. "Jugad con esto que estáis armando escándalo", suelta el tipo.
A los cinco minutos, la foto era ésta: Un banco con dos niños de 6 y 8 años jugando al ipad, con los ojos pegados a la pantalla, sin hablarse, sin compartir nada, y el abuelo sentado en el mismo banco a medio metro sólo. El padre volvió a la terraza con su mujer e hija del abuelo.
La madre, aún dijo: "ves que bien?, así tranquilitos...". Había una pareja con ellos en la terraza que se quedaron perplejos con la escena. Amigos suyos.
Contemplando todo eso me dio por pensar en varias cosas.
Primero, qué clase de padres son ésos que en vez de promover que sus hijos jueguen utilizando la imaginación, ejercicio, compartir, hacer familia ... prefiere que se peguen como dos gilipollas al ipad. No armaban ningún escándalo. Al contrario.
Qué clase de hija ignora la felicidad de su padre - el abuelo -, ignora todo lo que dio su padre por ella, y le deja tirado allí como si fuera un perro.
Y por último, pero también importante. Qué clase de amigos - se les veía con mucha relación- no tienen el valor y los cojones de decirles a los que llaman también sus amigos que hacer eso es una barbaridad. ¿Por que se van a molestar? ¿Por que es duro decirlo? Porque allá ellos? No nos vayamos a meter en cosas donde no nos laman, perdón, llaman.
Pues si decirlo, a cuenta de la felicidad de los niños, del abuelo, del amor entre padre e hija, de educación, de respeto y de que evidentemente hay que cambiar algunas cosas importantes, que hay que abrir los ojos y cambiar, significa que ya no habrá esa amistad. Adelante. La obligación de cualquier amigo es decir las cosas como son, gusten o no y ayudar.
Y si aún reconociendo los hechos, no se reacciona ni una ni cien veces, esperar a que les entre la fuerza para eliminar el orgullo y la luz para ver lo que han de hacer.
No sé el nombre de los niños. Sé que después de 1 hora en el banco con los ipads, se levantaron ante la llamada de los padres y se alejaron. Los niños sin despegar la mirada de las tablets, los padres iban primero hablando de fulanito y menganito.
A unos 10 metros iba el abuelo. Sólo.
Vergüenza.
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jueves, 20 de febrero de 2014
Vergüenza
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jueves, 13 de febrero de 2014
Enjoy!
Pruébalo. Coges el mapa. Cierras los ojos de verdad. Y tu dedo te lleva. Hazlo de noche. Sal al amanecer. Date el gustazo de ver amanecer en la carretera.
Reserva una buena habitación de hotel rural para 4 días, de esos que tienen encanto, mejor antiguos, para vivir la historia, y poder tocar piedras suelos y contemplar techos que vieron y vivieron muchos más antes que tú, hace cientos de años.
Da igual el tiempo. Pero seguro que tienes suerte, como yo y puedes perderte.
Me encanta la gente de los pueblos. Mayores y no tan mayores. Escuchar sus historias, las de antaño y también las nuevas. Tienen una nobleza y generosidad especial, mayores y pequeños. Saben que esto de la vida va de compartir, de ayudarse, de estar, de amistad.
Deja el puñetero móvil. Comprueba sólo lo justo. Deja la mierda del washapp y obvia los 114 mensajes de 27 conversaciones que tienes. Con quien quieras hablar, llama.
Allá andábamos varias personas con la misma idea - no nos conocíamos-. Es increíble la cantidad de gente que decide lo mismo que tú, que piensa en parar. Relax. Tranquilidad. Reir. Y el fuego.
Es sencillo hablar y disfrutar cuando lo que une es la idea real de que la vida es otra cosa. Es gustito. Y si vienen mal dadas, echarle huevos y convicción.
Mirar estrellas durante mucho, mucho tiempo. No hace falta hablar, o sí, lo que quieres es hacer un alto en el camino.
Deja la música, lo único que hace es impedir pensar en lo que toca. Que lo que escuches sea a ti y las historias para aprender, dar consejo, y recibirlo.
Volver al día a día es un placer. Esto lo haces precisamente para eso, para seguir disfrutando de tu familia, de tu trabajo, de todo cuanto te rodea y cogerlo con aún más potencia.
Allí no queda nada, lo llevas contigo. La experiencia y las nuevas amistades son tuyas y suyas, la sonrisa quedará eterna.
Este minuto no vuelve! Enjoy!
Reserva una buena habitación de hotel rural para 4 días, de esos que tienen encanto, mejor antiguos, para vivir la historia, y poder tocar piedras suelos y contemplar techos que vieron y vivieron muchos más antes que tú, hace cientos de años.
Da igual el tiempo. Pero seguro que tienes suerte, como yo y puedes perderte.
Me encanta la gente de los pueblos. Mayores y no tan mayores. Escuchar sus historias, las de antaño y también las nuevas. Tienen una nobleza y generosidad especial, mayores y pequeños. Saben que esto de la vida va de compartir, de ayudarse, de estar, de amistad.
Deja el puñetero móvil. Comprueba sólo lo justo. Deja la mierda del washapp y obvia los 114 mensajes de 27 conversaciones que tienes. Con quien quieras hablar, llama.
Allá andábamos varias personas con la misma idea - no nos conocíamos-. Es increíble la cantidad de gente que decide lo mismo que tú, que piensa en parar. Relax. Tranquilidad. Reir. Y el fuego.
Es sencillo hablar y disfrutar cuando lo que une es la idea real de que la vida es otra cosa. Es gustito. Y si vienen mal dadas, echarle huevos y convicción.
Mirar estrellas durante mucho, mucho tiempo. No hace falta hablar, o sí, lo que quieres es hacer un alto en el camino.
Deja la música, lo único que hace es impedir pensar en lo que toca. Que lo que escuches sea a ti y las historias para aprender, dar consejo, y recibirlo.
Volver al día a día es un placer. Esto lo haces precisamente para eso, para seguir disfrutando de tu familia, de tu trabajo, de todo cuanto te rodea y cogerlo con aún más potencia.
Allí no queda nada, lo llevas contigo. La experiencia y las nuevas amistades son tuyas y suyas, la sonrisa quedará eterna.
Este minuto no vuelve! Enjoy!
viernes, 7 de febrero de 2014
Si yo pudiera...
Escuchando la canción bonfire hearts, de un tipo genial que acabo de descubrir - James Blunt - o al menos no sabía que era él, en uno de los muchos viajes Valencia - resto del mundo, pensaba en la letra de esa canción.
Dice un montón de cosas. Pero habla también de la cantidad de gente que quiere una llama, pero no quiere quemarse y luchar por ello, y los cientos de personas que pasan frías por tu vida sin mirar a los ojos.
Cuanta gente desea cosas, pero realmente no está dispuesta a dar lo que debe dar por conseguirlo, cuantas personas mienten - se les nota cuando la única salida es el enfado - y pasan por la vida, cada lunes, martes y miércoles con un eslogan interior "otro día más".
Nervios, insomnio, sensibilidad, el mundo, hay un complot contra ellos. Es acojonante. La culpa es del mundo.
Cierto, tienes razón. El universo se ha alineado, lleva 180 millones de años esperándote y se ha unido con un único propósito, el de joderte la vida, el de que te mires al espejo y no te reconozcas por reacciones, ni por, en el fondo, tu interior.
No, no tienes la culpa por no haberlo intentado, eso son chorradas, ve a un monte y grita, échale la culpa a la Luna, o a Dios.
La vida es esto. Caer y levantarse. Lo primero, está permitido, lo segundo es obligatorio. Deja de hacer estupideces, enfréntate a la vida, que sólo hay una y disfruta con orgullo de quien eres. Y si hay que cambiar, amig@ mi@, se cambia. Que de eso se trata. De ser valientes y vestirse por los pies. Sin mentir. Dando. Ganando cosas cada día.
Hay que mirar a los ojos. Pero de verdad. Agachar la cabeza y llorar si hace falta, reaccionar, y querer sentir cada día, o el día menos pensado, aunque estés con multitudes de personas a tu alrededor, sentirás la soledad más terrible, y ni siquiera podrás mirarte a los ojos, ni quizá a los que quieres o quisiste, precisamente porque no fuiste tú, la mejor versión de ti.
Mirar a los ojos, no es mantener la mirada, es abrir el corazón. Dejarte la vida en ello, en ti, por los tuyos y tú.
Si tienes la suerte de contar con alguien que aún sabiendo todas las miserias, ofrece hombro y vida, sólo tienes que ir a un espejo y hacerte la pregunta adecuada.
Hay un montón de cosas ahí fuera que merece la pena disfrutar, saborear con una sonrisa gigante, de ésas que comen el mundo, y acostarte sabiendo que eres un poquito mejor, y un poco más feliz, y que mañana, en cada minuto, podrás decir a ese universo, que sí, que eres tú, y que prepare la estrella más bonita del mundo, porque cada noche viajarás allí.
" Caer está permitido, levantarse, es obligatorio ".
Dice un montón de cosas. Pero habla también de la cantidad de gente que quiere una llama, pero no quiere quemarse y luchar por ello, y los cientos de personas que pasan frías por tu vida sin mirar a los ojos.
Cuanta gente desea cosas, pero realmente no está dispuesta a dar lo que debe dar por conseguirlo, cuantas personas mienten - se les nota cuando la única salida es el enfado - y pasan por la vida, cada lunes, martes y miércoles con un eslogan interior "otro día más".
Nervios, insomnio, sensibilidad, el mundo, hay un complot contra ellos. Es acojonante. La culpa es del mundo.
Cierto, tienes razón. El universo se ha alineado, lleva 180 millones de años esperándote y se ha unido con un único propósito, el de joderte la vida, el de que te mires al espejo y no te reconozcas por reacciones, ni por, en el fondo, tu interior.
No, no tienes la culpa por no haberlo intentado, eso son chorradas, ve a un monte y grita, échale la culpa a la Luna, o a Dios.
La vida es esto. Caer y levantarse. Lo primero, está permitido, lo segundo es obligatorio. Deja de hacer estupideces, enfréntate a la vida, que sólo hay una y disfruta con orgullo de quien eres. Y si hay que cambiar, amig@ mi@, se cambia. Que de eso se trata. De ser valientes y vestirse por los pies. Sin mentir. Dando. Ganando cosas cada día.
Hay que mirar a los ojos. Pero de verdad. Agachar la cabeza y llorar si hace falta, reaccionar, y querer sentir cada día, o el día menos pensado, aunque estés con multitudes de personas a tu alrededor, sentirás la soledad más terrible, y ni siquiera podrás mirarte a los ojos, ni quizá a los que quieres o quisiste, precisamente porque no fuiste tú, la mejor versión de ti.
Mirar a los ojos, no es mantener la mirada, es abrir el corazón. Dejarte la vida en ello, en ti, por los tuyos y tú.
Si tienes la suerte de contar con alguien que aún sabiendo todas las miserias, ofrece hombro y vida, sólo tienes que ir a un espejo y hacerte la pregunta adecuada.
Hay un montón de cosas ahí fuera que merece la pena disfrutar, saborear con una sonrisa gigante, de ésas que comen el mundo, y acostarte sabiendo que eres un poquito mejor, y un poco más feliz, y que mañana, en cada minuto, podrás decir a ese universo, que sí, que eres tú, y que prepare la estrella más bonita del mundo, porque cada noche viajarás allí.
" Caer está permitido, levantarse, es obligatorio ".
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lunes, 27 de mayo de 2013
Reencuentros
Hay reeencuentros geniales. Ver a un amigo, que por mil cosas no has podido ver durante casi 3 años, no sólo produce ilusión, produce en algunos momentos vértigo de emoción.
Pasan esos momentos, donde escuchas, y quieres contar tantas, tantísimas cosas que os interrumpís, y de repente, te das cuenta... os dais cuenta y comienza la carcajada. Hay abrazos de amigos, que valen millones. Millones de experiencias vividas, sensaciones, anécdotas, historias de barra y playa, de trabajo, familia... esencias y posos de esos que quedan en el recuerdo durante todo esto que llamamos vida.
Estallan abrazos sin venir a cuento, esos arrimar hombro y rodear al amigo que vuelve o que llegó.
Hay cosas que cambian. Crecemos. Y cosas que siguen igual, y hay personas que tienen el don, la virtud, de seguir manteniendo lo que merece la pena, para pulir esas cosas que todos tenemos que mejorar.
La esponja deshecha el agua que le sobra, y se queda lo necesario, la esencia, para seguir nutriéndose, seguir viva, algo de eso hay.
Llegan esos momentos serios. En los que quieres escuchar y que te escuchen, se acompañan silencios de reflexión, no quieres fallar en el consejo, ni quieren fallarte, otro momento dulce, donde ves lo que realmente pesa, la importancia de la responsabilidad de ser buen amigo, y decir lo que se tiene que decir.
Inevitablemente, también llega el momento de esa pregunta: ¿Por qué coño no nos hemos visto antes?.
Excusas vestidas de razones. Nadie. Nada. Nunca vale, no hay razón para abandonar los motivos reales por los que navegamos aquí, para luchar por lo que también echas de menos. A veces, la cabeza juega malas pasadas, y te hace olvidar cosas que jamás debiste olvidar.
Uno sale jurando que no volverá a ocurrir. Y no volverá a ocurrir.
La importancia de la familia, la pareja y los buenos amigos, ésos hay que regarlos, cultivarlos, cuidarlos, no fallar, aprender y corregir, vivir, emocionarse hasta las entrañas, los años que lleguen, los que vendrán, serán lo que fuiste, y todo camino empieza por un paso.
Sólo puedo dar las gracias, pedir perdón por no estar antes y brindar, amigo mío, por lo mucho que nos queda por vivir.
Pasan esos momentos, donde escuchas, y quieres contar tantas, tantísimas cosas que os interrumpís, y de repente, te das cuenta... os dais cuenta y comienza la carcajada. Hay abrazos de amigos, que valen millones. Millones de experiencias vividas, sensaciones, anécdotas, historias de barra y playa, de trabajo, familia... esencias y posos de esos que quedan en el recuerdo durante todo esto que llamamos vida.
Estallan abrazos sin venir a cuento, esos arrimar hombro y rodear al amigo que vuelve o que llegó.
Hay cosas que cambian. Crecemos. Y cosas que siguen igual, y hay personas que tienen el don, la virtud, de seguir manteniendo lo que merece la pena, para pulir esas cosas que todos tenemos que mejorar.
La esponja deshecha el agua que le sobra, y se queda lo necesario, la esencia, para seguir nutriéndose, seguir viva, algo de eso hay.
Llegan esos momentos serios. En los que quieres escuchar y que te escuchen, se acompañan silencios de reflexión, no quieres fallar en el consejo, ni quieren fallarte, otro momento dulce, donde ves lo que realmente pesa, la importancia de la responsabilidad de ser buen amigo, y decir lo que se tiene que decir.
Inevitablemente, también llega el momento de esa pregunta: ¿Por qué coño no nos hemos visto antes?.
Excusas vestidas de razones. Nadie. Nada. Nunca vale, no hay razón para abandonar los motivos reales por los que navegamos aquí, para luchar por lo que también echas de menos. A veces, la cabeza juega malas pasadas, y te hace olvidar cosas que jamás debiste olvidar.
Uno sale jurando que no volverá a ocurrir. Y no volverá a ocurrir.
La importancia de la familia, la pareja y los buenos amigos, ésos hay que regarlos, cultivarlos, cuidarlos, no fallar, aprender y corregir, vivir, emocionarse hasta las entrañas, los años que lleguen, los que vendrán, serán lo que fuiste, y todo camino empieza por un paso.
Sólo puedo dar las gracias, pedir perdón por no estar antes y brindar, amigo mío, por lo mucho que nos queda por vivir.
martes, 2 de abril de 2013
¿Y si fueras...?
Quién no ha jugado a aquello de "¿y si fueras...?" Me pasó hace poquito, con unos chavales que no conozco, les vi jugando, y me dio que pensar...
He escuchado muchas veces - jugando a y si fueras...- hablar de delfines, pájaros - un águila, dicen- o caballos. Casi todos son baluartes de la libertad. Todo el mundo quiere eso en el fondo. Libertad. Jóvenes y mayores.
¿Libertad para qué?. ¿Hoy no eres libre?.
Para gritar. Para ir y no volver. Para ver. Para no tener una obligación. Para reír... Eso suelen decir.
La verdad es que el destino, en el que estés hoy, lo has elegido tú. Lo elegimos cada día. Lo único que no elegiste fue a tu familia. A tus padres y hermanos. No sé por qué la gente piensa que hace años que lo eligió, y cree que ahora no son más que esclavos de aquellas decisiones. No es cierto. Lo eliges hoy. Ahora.
De hecho, ahora mismo, mientras lees esto, has elegido hacerlo, has elegido este momento, en el lugar que estés, igual que elegiste a tus amigos, a tu pareja o tus estudios.
No me hables de excusas. No me digas que fuiste muy joven e inconsciente para elegir algunas cosas. Hoy no lo eres, y has seguido eligiendo eso. No, tampoco me hables de que ya es tarde. Me da igual la edad que tengas.
Tu libertad es ahora.
Lo cierto es que la vida son decisiones. Pequeñas y grandes. Una decisión conlleva acción. Siempre. Porque si no lo haces, si no tomas una decisión, si no optas por algo, tus sueños, tus sentimientos, se quedarán en eso. En pompas de jabón que acompañan una vida que, te recuerdo, sólo se vive una vez.
A veces se pierde, amigo mío. Sí. Pero sólo si decides.
Puedes dejarte llevar. Cierto. Y entonces perderás siempre.
Da igual cuanto tiempo quieras hacerlo. Cuanto intentes aguantar la careta y la mentira. De ti mismo no te puedes escapar. Nunca.
Sigo soñando, sigo queriendo sentir de verdad, y en eso, sí quiero seguir siendo un Loco Capitán, el día que no luche por mis sueños, que no tome decisiones, y no arriesgue, no seré yo.
Para ganar hace falta eso.
No dejes que suceda lo contrario. Es tu libertad.
Te propongo un juego :)
¿Y si fueras tú?
He escuchado muchas veces - jugando a y si fueras...- hablar de delfines, pájaros - un águila, dicen- o caballos. Casi todos son baluartes de la libertad. Todo el mundo quiere eso en el fondo. Libertad. Jóvenes y mayores.
¿Libertad para qué?. ¿Hoy no eres libre?.
Para gritar. Para ir y no volver. Para ver. Para no tener una obligación. Para reír... Eso suelen decir.
La verdad es que el destino, en el que estés hoy, lo has elegido tú. Lo elegimos cada día. Lo único que no elegiste fue a tu familia. A tus padres y hermanos. No sé por qué la gente piensa que hace años que lo eligió, y cree que ahora no son más que esclavos de aquellas decisiones. No es cierto. Lo eliges hoy. Ahora.
De hecho, ahora mismo, mientras lees esto, has elegido hacerlo, has elegido este momento, en el lugar que estés, igual que elegiste a tus amigos, a tu pareja o tus estudios.
No me hables de excusas. No me digas que fuiste muy joven e inconsciente para elegir algunas cosas. Hoy no lo eres, y has seguido eligiendo eso. No, tampoco me hables de que ya es tarde. Me da igual la edad que tengas.
Tu libertad es ahora.
Lo cierto es que la vida son decisiones. Pequeñas y grandes. Una decisión conlleva acción. Siempre. Porque si no lo haces, si no tomas una decisión, si no optas por algo, tus sueños, tus sentimientos, se quedarán en eso. En pompas de jabón que acompañan una vida que, te recuerdo, sólo se vive una vez.
A veces se pierde, amigo mío. Sí. Pero sólo si decides.
Puedes dejarte llevar. Cierto. Y entonces perderás siempre.
Da igual cuanto tiempo quieras hacerlo. Cuanto intentes aguantar la careta y la mentira. De ti mismo no te puedes escapar. Nunca.
Sigo soñando, sigo queriendo sentir de verdad, y en eso, sí quiero seguir siendo un Loco Capitán, el día que no luche por mis sueños, que no tome decisiones, y no arriesgue, no seré yo.
Para ganar hace falta eso.
No dejes que suceda lo contrario. Es tu libertad.
Te propongo un juego :)
¿Y si fueras tú?
lunes, 11 de marzo de 2013
En cada mirada se me va...
A veces aparece. Así, sin más. En lugares que no vienen a cuento. Es una canción. Una canción que he cantado a dúo mil veces, todas especiales, mientras miraba y me miraban embobad@ con una felicidad brutal.
Me pasó el domingo. Te quedas quieto, te evades de donde estés, aunque haya 1000 personas cerca hablándote. Viajas hasta allá, es como un milagro pequeñito que te lleva siempre a una sonrisa de las de verdad desde el corazón. :)
" En cada mirada se me va, cada abrazo un laberinto que nunca desharé, cada silencio eternidad y cada noche hay un secreto que me das... "
Pensé en esto por los recuerdos.
La mente es maravillosa y guarda cosas increíbles. Recuerdo muchas cosas de cuando era un enano, recuerdo sensaciones, y olores, chispazos geniales de momentos únicos que acompañan a este Capitán.
Ya mayor, el olor a playa, a sábanas, los amigos, Donosti, la carretera y el viento, mis padres, la sensación de la piel de gallina, imágenes desde arriba, flashes de caricias, silencios geniales, barniz en la terraza, hombros compartidos, soñar con el fin de semana, o con un sofá y una manta, el olor de las manos, sol y contemplar, risas, y sentir cosquillas en la tripa...
No es cuestión de acumular experiencias, es cuestión de sacar la esencia de esas experiencias. De saber hasta donde eres capaz de vivir, de sentir...
Mi recuerdo más lejano es en la guardería. Con mi hermana al lado, en el comedor, poniendo el plato encima de un vaso de esos que eran naranjas, y que todos teníamos en casa mientras la profe nos servía. Recuerdo el olor de la bata.
Debería haber un cajón en nuestra mesilla, de donde poder coger recuerdos, poderlos sentir, y volver a refrescar esa esencia que un día te enseñó.
No es cuestión de vivir de los recuerdos, no quiero, pero somos lo que fuimos.
Hay personas que tienen miedo. Miedo a recordar, miedo a decirse la verdad, de algo que está ahí.
Es un error. ¿Para qué esconderse? ¿Acaso no es mejor verlo, reflexionar, pensar y enfrentarse, que quizá te confundiste? Cuesta hacerlo, lo que cuesta no ser orgulloso ni engañarse a uno mismo. Nunca es tarde para aprender y rectificar.
Hay otros recuerdos, mucho más cercanos en el tiempo, y sin embargo parecen que hayan pasado siglos, de ésos que te gustaría estirar el dedo y volver a tocar, aunque sólo fuera un segundo para estar allá, en el cielo y gritar al mundo todo lo que merece la pena.
Estamos hechos de recuerdos, de vivencias, tenemos que luchar por guardarlas, no vaya a ser que un día, nos demos cuenta, que hemos sido unos ladrones, ladrones de nuestra propia vida.
Me pasó el domingo. Te quedas quieto, te evades de donde estés, aunque haya 1000 personas cerca hablándote. Viajas hasta allá, es como un milagro pequeñito que te lleva siempre a una sonrisa de las de verdad desde el corazón. :)
" En cada mirada se me va, cada abrazo un laberinto que nunca desharé, cada silencio eternidad y cada noche hay un secreto que me das... "
Pensé en esto por los recuerdos.
La mente es maravillosa y guarda cosas increíbles. Recuerdo muchas cosas de cuando era un enano, recuerdo sensaciones, y olores, chispazos geniales de momentos únicos que acompañan a este Capitán.
Ya mayor, el olor a playa, a sábanas, los amigos, Donosti, la carretera y el viento, mis padres, la sensación de la piel de gallina, imágenes desde arriba, flashes de caricias, silencios geniales, barniz en la terraza, hombros compartidos, soñar con el fin de semana, o con un sofá y una manta, el olor de las manos, sol y contemplar, risas, y sentir cosquillas en la tripa...
No es cuestión de acumular experiencias, es cuestión de sacar la esencia de esas experiencias. De saber hasta donde eres capaz de vivir, de sentir...
Mi recuerdo más lejano es en la guardería. Con mi hermana al lado, en el comedor, poniendo el plato encima de un vaso de esos que eran naranjas, y que todos teníamos en casa mientras la profe nos servía. Recuerdo el olor de la bata.
Debería haber un cajón en nuestra mesilla, de donde poder coger recuerdos, poderlos sentir, y volver a refrescar esa esencia que un día te enseñó.
No es cuestión de vivir de los recuerdos, no quiero, pero somos lo que fuimos.
Hay personas que tienen miedo. Miedo a recordar, miedo a decirse la verdad, de algo que está ahí.
Es un error. ¿Para qué esconderse? ¿Acaso no es mejor verlo, reflexionar, pensar y enfrentarse, que quizá te confundiste? Cuesta hacerlo, lo que cuesta no ser orgulloso ni engañarse a uno mismo. Nunca es tarde para aprender y rectificar.
Hay otros recuerdos, mucho más cercanos en el tiempo, y sin embargo parecen que hayan pasado siglos, de ésos que te gustaría estirar el dedo y volver a tocar, aunque sólo fuera un segundo para estar allá, en el cielo y gritar al mundo todo lo que merece la pena.
Estamos hechos de recuerdos, de vivencias, tenemos que luchar por guardarlas, no vaya a ser que un día, nos demos cuenta, que hemos sido unos ladrones, ladrones de nuestra propia vida.
lunes, 18 de febrero de 2013
Sol y brisa
Vale. Lo reconozco. El mar me emociona. :)
Hay pocas cosas en la vida que me alucinen tanto. Y más, cuando te encuentras con ella, con la mar, de una manera inesperada. De repente, aparece. Ahí está, inmensa, fuerte, preciosa, alegre y con millones de historias que contar.
Uno tenía sus planes para estos días... una llamada, una voz amiga, y se cambian, esas cosas que surgen geniales, naturales, no había destino, el destino era escuchar, compartir, perspectiva, madurez, diversión...
¿Qué tiene el mar? Qué tiene, para que, a lo largo de toda la Historia de la humanidad, toda, haya enamorado, emocionado, se hayan escrito canciones, millones de libros, películas, y mil poemas de amantes que a través de la distancia o no, contemplan un amanecer o un atardecer que baña la sal y la brisa, y que será guardado en sus ojos empapados durante el resto de sus vidas.
Muchas veces me he quedado horas contemplando el mar. En muchos lugares, y reconozco que Donosti es especial, pero esta vez no hizo falta ir hasta allá.
Al mirar al mar, vienen, como mareas, millones de pensamientos, situaciones, unas lejanas y otras que aún están ahí, vivas, algunas sonríes y otras, otras; duelen allá en la tripa, donde está el alma.
Vuelas por encima del mar, queriendo llegar a preguntar que más nos va a regalar esta brava mar que llamamos vida, reflexionas hasta el final, desnudándote y sacando lo grande y lo menos bueno que hay en ti.
Aún ahondas más en lo que de verdad importa en la vida, ni por todo el oro del mundo renuncio a mi, a emocionarme con alguien, a sentir un abrazo espectacular, a que se me ponga la piel de gallina con sólo tocarme, a reír a borbotones, a amar de una manera brutal, y cuando toca llorar, hacerlo cogiendo una mano fuerte y unos ojos que brillan hasta la locura.
El mar - la mar - te mira. Sabe que estás ahí.
También es dura, hay cosas que has de mejorar, pero eso es lo importante, primero saberlo, y querer arreglarlo. Lo demás es fuerza, y paciencia.
Vienen y van recuerdos de amig@s y familia, olores geniales que te recuerdan historias vividas, miras orgulloso el horizonte, va atardeciendo del todo y le pides fuerza, fuerza para amar de verdad, para no ser egoísta, para no olvidar que no me quiero perder ni un minuto de mucha gente, vienen y van sueños cumplidos y otros que tocas ya casi con la punta de los dedos...
Pasan horas como si fueran segundos. Es como cuando estás genial con alguien, no una vez ni cien, millones de veces.
Al cabo del tiempo, tocan tu pelo, acarician la cara, y miras para comprobar que el mar te manda una tremenda sonrisa, la de una amiga, por ejemplo, y te susurra un "te quiero mucho" de ésos de verdad, de amistad.
Quedan las huellas en la arena, caminas despacio, el sol te baña por última vez, y giras la cabeza, despidiéndote de ella, - de la mar- y agradeciendo todo lo que te ha dado, sales con la cabeza alta, orgulloso de uno mismo, con esos galones de Capitán dispuesto a la mayor de las luchas, a dar todo por quien merece la pena.
Quizás te suceda como a mí, y al día siguiente, montando a caballo, veas que el mar se ha transformado en árboles, paisajes y animales, pero esa historia... esa historia te la cuento otro día. :)
Si te confundes, rectifica, si haces daño pide perdón, lucha, ten paciencia y gánate el amor dando amor.
Hay pocas cosas en la vida que me alucinen tanto. Y más, cuando te encuentras con ella, con la mar, de una manera inesperada. De repente, aparece. Ahí está, inmensa, fuerte, preciosa, alegre y con millones de historias que contar.
Uno tenía sus planes para estos días... una llamada, una voz amiga, y se cambian, esas cosas que surgen geniales, naturales, no había destino, el destino era escuchar, compartir, perspectiva, madurez, diversión...
¿Qué tiene el mar? Qué tiene, para que, a lo largo de toda la Historia de la humanidad, toda, haya enamorado, emocionado, se hayan escrito canciones, millones de libros, películas, y mil poemas de amantes que a través de la distancia o no, contemplan un amanecer o un atardecer que baña la sal y la brisa, y que será guardado en sus ojos empapados durante el resto de sus vidas.
Muchas veces me he quedado horas contemplando el mar. En muchos lugares, y reconozco que Donosti es especial, pero esta vez no hizo falta ir hasta allá.
Al mirar al mar, vienen, como mareas, millones de pensamientos, situaciones, unas lejanas y otras que aún están ahí, vivas, algunas sonríes y otras, otras; duelen allá en la tripa, donde está el alma.
Vuelas por encima del mar, queriendo llegar a preguntar que más nos va a regalar esta brava mar que llamamos vida, reflexionas hasta el final, desnudándote y sacando lo grande y lo menos bueno que hay en ti.
Aún ahondas más en lo que de verdad importa en la vida, ni por todo el oro del mundo renuncio a mi, a emocionarme con alguien, a sentir un abrazo espectacular, a que se me ponga la piel de gallina con sólo tocarme, a reír a borbotones, a amar de una manera brutal, y cuando toca llorar, hacerlo cogiendo una mano fuerte y unos ojos que brillan hasta la locura.
El mar - la mar - te mira. Sabe que estás ahí.
También es dura, hay cosas que has de mejorar, pero eso es lo importante, primero saberlo, y querer arreglarlo. Lo demás es fuerza, y paciencia.
Vienen y van recuerdos de amig@s y familia, olores geniales que te recuerdan historias vividas, miras orgulloso el horizonte, va atardeciendo del todo y le pides fuerza, fuerza para amar de verdad, para no ser egoísta, para no olvidar que no me quiero perder ni un minuto de mucha gente, vienen y van sueños cumplidos y otros que tocas ya casi con la punta de los dedos...
Pasan horas como si fueran segundos. Es como cuando estás genial con alguien, no una vez ni cien, millones de veces.
Al cabo del tiempo, tocan tu pelo, acarician la cara, y miras para comprobar que el mar te manda una tremenda sonrisa, la de una amiga, por ejemplo, y te susurra un "te quiero mucho" de ésos de verdad, de amistad.
Quedan las huellas en la arena, caminas despacio, el sol te baña por última vez, y giras la cabeza, despidiéndote de ella, - de la mar- y agradeciendo todo lo que te ha dado, sales con la cabeza alta, orgulloso de uno mismo, con esos galones de Capitán dispuesto a la mayor de las luchas, a dar todo por quien merece la pena.
Quizás te suceda como a mí, y al día siguiente, montando a caballo, veas que el mar se ha transformado en árboles, paisajes y animales, pero esa historia... esa historia te la cuento otro día. :)
Si te confundes, rectifica, si haces daño pide perdón, lucha, ten paciencia y gánate el amor dando amor.
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lunes, 1 de octubre de 2012
Los chicos del paso de cebra
Les veo todos los días, varias veces.
Cuando salgo a las 7.45 de la mañana, ya están allí. No conocen los fines de semana, ni los festivos.
Al pasar a mediodía, haga un sol de justicia, o no, también están allí. Hasta que el sol se pone, allí andan con sus mazas, sus bolas y haciendo malabares.
Me encanta como afrontan cada día, cada mañana, con unos buenos días acompañados de una sonrisa enorme cada vez que se pone el semáforo en rojo y comienzan su espectáculo.
Son dos.
Con rastas, visten cómodo, mil pulseras, algún tatuaje, y el moreno albañil de pasar mil horas bajo un sol abrasador o un frío de mil pares. Son de esas personas, que los etiquetadores, a simple vista y porque sí, dicen "llevan pintas", frase que lleva a la asociación mental de "vagos y maleantes".
A veces llevan una nevera, con bocatas envueltos en papel albal, y agua, descansan rápido, y siempre están hablando, riendo, compartiendo.
Son educados, responden siempre, y cuando te paras a hablar con ellos, sus palabras hablan de esfuerzo, y sacrificio, aunque el 99% de los coches que les vean, y cuando pasan el sombrero, les digan no, o suban el cristal como quien ve al diablo.
Pueden con todo y con todos.
Hace unos días, vinieron seis personas a "okupar" su paso de cebra. Cuatro chicos y dos chicas, con un montón de cervezas en esos packs de ambar; les invitaron a marcharse.
Nuestros chicos, cambiaron de paso de cebra, pero también les dijeron que "allí tampoco, chatos" eso es nuestro. Propiedad privada y tal, no nos vamos a joder entre nosotros, colega, eso sí, vosotros piraros del sitio que os habéis currado durante meses. "Así es la vida, tío".
A los nuevos inquilinos, no se les veía a primera hora de la mañana, y cuando pasaba a mediodía, siempre estaban bebiendo cervezas, salía uno a dar el espectáculo -pobre, por cierto-, mientras los otros 5 miraban y se descojonaban de quien sea, fuera un niño que pasaba o una señora. Ni buenos días, ni sonrisas, ni alegría, ni ganas. Conmigo o contra mí.
Ni respeto, ni educación.
Duraron poco. A los 10 días, volví a ver a nuestros amigos. No sé sus nombres. Pero bien podrían ser "tesón y alegría".
Dan los buenos días, y las buenas tardes felices, viven en una pensión me contaron, la vida, sus padres, la familia, pocas ganas de estudiar y mucho de descubrir, les llevó de Madrid al cielo, como dicen ellos.
Aprendieron a hacer malabares porque querían subsistir, querían hacer algo en lo que fueran verdaderamente buenos, y sin tener ni idea, hace unos años se pusieron a ello. Juntos. Descubrir mundo y vida.
Van a pruebas de circo de las inmediaciones, con su pack de mazas, bolos y chisteras. No hemos tenido suerte en eso -dicen- pero disfrutan del mientras lo consiguen. Lo exprimen cada día.
Queda gente genial ahí fuera, gente que te enseña todos los días, gente con la que merece la pena encontrarte y disfrutar, aunque sólo puedas 5 minutos en un paso de cebra o en un callejón.
Personas geniales.
Cuando salgo a las 7.45 de la mañana, ya están allí. No conocen los fines de semana, ni los festivos.
Al pasar a mediodía, haga un sol de justicia, o no, también están allí. Hasta que el sol se pone, allí andan con sus mazas, sus bolas y haciendo malabares.
Me encanta como afrontan cada día, cada mañana, con unos buenos días acompañados de una sonrisa enorme cada vez que se pone el semáforo en rojo y comienzan su espectáculo.
Son dos.
Con rastas, visten cómodo, mil pulseras, algún tatuaje, y el moreno albañil de pasar mil horas bajo un sol abrasador o un frío de mil pares. Son de esas personas, que los etiquetadores, a simple vista y porque sí, dicen "llevan pintas", frase que lleva a la asociación mental de "vagos y maleantes".
A veces llevan una nevera, con bocatas envueltos en papel albal, y agua, descansan rápido, y siempre están hablando, riendo, compartiendo.
Son educados, responden siempre, y cuando te paras a hablar con ellos, sus palabras hablan de esfuerzo, y sacrificio, aunque el 99% de los coches que les vean, y cuando pasan el sombrero, les digan no, o suban el cristal como quien ve al diablo.
Pueden con todo y con todos.
Hace unos días, vinieron seis personas a "okupar" su paso de cebra. Cuatro chicos y dos chicas, con un montón de cervezas en esos packs de ambar; les invitaron a marcharse.
Nuestros chicos, cambiaron de paso de cebra, pero también les dijeron que "allí tampoco, chatos" eso es nuestro. Propiedad privada y tal, no nos vamos a joder entre nosotros, colega, eso sí, vosotros piraros del sitio que os habéis currado durante meses. "Así es la vida, tío".
A los nuevos inquilinos, no se les veía a primera hora de la mañana, y cuando pasaba a mediodía, siempre estaban bebiendo cervezas, salía uno a dar el espectáculo -pobre, por cierto-, mientras los otros 5 miraban y se descojonaban de quien sea, fuera un niño que pasaba o una señora. Ni buenos días, ni sonrisas, ni alegría, ni ganas. Conmigo o contra mí.
Ni respeto, ni educación.
Duraron poco. A los 10 días, volví a ver a nuestros amigos. No sé sus nombres. Pero bien podrían ser "tesón y alegría".
Dan los buenos días, y las buenas tardes felices, viven en una pensión me contaron, la vida, sus padres, la familia, pocas ganas de estudiar y mucho de descubrir, les llevó de Madrid al cielo, como dicen ellos.
Aprendieron a hacer malabares porque querían subsistir, querían hacer algo en lo que fueran verdaderamente buenos, y sin tener ni idea, hace unos años se pusieron a ello. Juntos. Descubrir mundo y vida.
Van a pruebas de circo de las inmediaciones, con su pack de mazas, bolos y chisteras. No hemos tenido suerte en eso -dicen- pero disfrutan del mientras lo consiguen. Lo exprimen cada día.
Queda gente genial ahí fuera, gente que te enseña todos los días, gente con la que merece la pena encontrarte y disfrutar, aunque sólo puedas 5 minutos en un paso de cebra o en un callejón.
Personas geniales.
martes, 21 de agosto de 2012
Aquí estoy de nuevo!!
Rectificar (y más con tanto público) no es fácil. Hace falta valentía y olvidarse del orgullo, pensando no sólo que hay mucha gente que te ha pedido que vuelvas al blog (muchísimas gracias a tod@s!!) si no, que esto, con sólo lo que me contáis enriquece un montón. Me encanta. :)
Así que aquí estoy. De vuelta. Verano movidito este. Y no por haber dado muchas vueltas, que el tema no está para eso, si no de crecer, de aprender de verdad, con mayúsculas.
Ocurren cosas en la vida donde a la gente se le pone a prueba. Se nos pone a prueba, ésas en las que tienes que darte al 100% demostrar valor, coraje, nobleza, generosidad y palabra.
La personalidad de cada uno, la decisión, esos momentos en los que te puedes mirar orgullos@ al espejo se forjan cada día. Y a la persona se nos mide por las acciones. Lo bueno de todo esto, es que el poder, el verdadero poder y la solución la tienes tú.
Reglas de Oro:
1º Tu vida la eliges tú. Nadie te pide explicaciones sobre las suyas, no las des sobre la tuya.
2º Sé generos@. En una relación familiar, de amistad o de pareja, no valen las medias tintas, lucha por ti y por la persona que amas.
3º No uses a la gente.
4º Este minuto no vuelve. Exprimir la vida haciendo lo que sientes, no lo que los demás quieren que sientas.
5º No te autoengañes. No busques excusas para no hacer lo que vives, lo que sueñas.
6º Di te quiero sólo si lo sientes, te amo si amas de verdad, cuando tienes el alma en la tripa y se te ilumina la vida. Hace poco escuché que decir te quiero o te echo de menos son frases hechas, (increíble, eh?)
7º Enseña a la gente como eres, sé realmente inteligente y generos@, puede que se estén perdiendo a alguien mucho más espectacular. Déjales verlo!!
8º Cuida a tus amig@s. Ten al menos un@ amig@ que sea como tu hermano, que puedas contarle todo (hasta las miserias) y sea justo, claro y honesto, lo mismo que tú.
9º Di siempre a tod@s lo que sientes. Abraza, besa, envia watshapp, mensajea, pero no te vayas a la cama sin expresar lo que vives. En esta vida sólo vas a estar una vez.
10º Nos hacemos mayores, y eso requiere responsabilidades, acéptalas. Peter Pan está genial para el sueño de vivir locamente algo real.
La mayor responsabilidad que tenemos todos, es ésa en la que un día girarás la cabeza viendo todo lo que has hecho, y puedas decir: "Fui yo".
El poder es tuyo, y siempre puedes rectificar, eso es lo grande. Escuchad a quien demuestra rectificar de verdad, da lo que te gustaría recibir. Todos nos confundimos, pocos rectifican.
Vuelvo con fuerza, ya véis, sed honestos en vuestros sentimientos, luchad por lo que amáis, tenéis el poder, el poder de decidir vuestra vida!!
Vividla!! TODO, A TOPE, SIEMPRE.
Así que aquí estoy. De vuelta. Verano movidito este. Y no por haber dado muchas vueltas, que el tema no está para eso, si no de crecer, de aprender de verdad, con mayúsculas.
Ocurren cosas en la vida donde a la gente se le pone a prueba. Se nos pone a prueba, ésas en las que tienes que darte al 100% demostrar valor, coraje, nobleza, generosidad y palabra.
La personalidad de cada uno, la decisión, esos momentos en los que te puedes mirar orgullos@ al espejo se forjan cada día. Y a la persona se nos mide por las acciones. Lo bueno de todo esto, es que el poder, el verdadero poder y la solución la tienes tú.
Reglas de Oro:
1º Tu vida la eliges tú. Nadie te pide explicaciones sobre las suyas, no las des sobre la tuya.
2º Sé generos@. En una relación familiar, de amistad o de pareja, no valen las medias tintas, lucha por ti y por la persona que amas.
3º No uses a la gente.
4º Este minuto no vuelve. Exprimir la vida haciendo lo que sientes, no lo que los demás quieren que sientas.
5º No te autoengañes. No busques excusas para no hacer lo que vives, lo que sueñas.
6º Di te quiero sólo si lo sientes, te amo si amas de verdad, cuando tienes el alma en la tripa y se te ilumina la vida. Hace poco escuché que decir te quiero o te echo de menos son frases hechas, (increíble, eh?)
7º Enseña a la gente como eres, sé realmente inteligente y generos@, puede que se estén perdiendo a alguien mucho más espectacular. Déjales verlo!!
8º Cuida a tus amig@s. Ten al menos un@ amig@ que sea como tu hermano, que puedas contarle todo (hasta las miserias) y sea justo, claro y honesto, lo mismo que tú.
9º Di siempre a tod@s lo que sientes. Abraza, besa, envia watshapp, mensajea, pero no te vayas a la cama sin expresar lo que vives. En esta vida sólo vas a estar una vez.
10º Nos hacemos mayores, y eso requiere responsabilidades, acéptalas. Peter Pan está genial para el sueño de vivir locamente algo real.
La mayor responsabilidad que tenemos todos, es ésa en la que un día girarás la cabeza viendo todo lo que has hecho, y puedas decir: "Fui yo".
El poder es tuyo, y siempre puedes rectificar, eso es lo grande. Escuchad a quien demuestra rectificar de verdad, da lo que te gustaría recibir. Todos nos confundimos, pocos rectifican.
Vuelvo con fuerza, ya véis, sed honestos en vuestros sentimientos, luchad por lo que amáis, tenéis el poder, el poder de decidir vuestra vida!!
Vividla!! TODO, A TOPE, SIEMPRE.
viernes, 15 de junio de 2012
My way
Siempre me gustó esta canción. A mi manera.
Habla de un tipo que en sus últimas horas quiere decirle a un buen amigo suyo que ha sido de su vida, los aciertos y los errores.
Termina con una frase demoledora: "¿Qué es un hombre si no se tiene a sí mismo?".
La estaba escuchando hoy, tocan esos días en los que uno sólo quiere escuchar música tranquila, reflexionar y parar un poco en esta brava mar. Disfrutar.
Un día no estaremos aquí. Piénsalo bien. Te lo repito: Un día no estaremos aquí, y además no sabes cuándo ni cómo dejarás de estar.
Me parece una razón brutal para exprimir cada minuto, cada segundo que tenemos aquí. LLama a tu gente, escúchales, da los abrazos que quieres dar, llora si se tercia, y sonríe, sonríe fuerte, amigo.
Somos importantes para muchas personas, tú eres importante, yo soy importante. No podemos rendirnos, hoy en día es un lujo casi todo lo que tienes, y estoy hablando de la familia, de los amigos, de los tuyos. No te puedes fallar.
Tener un mal día es normal. Tener dos es vicio.
Piensa tus respuestas, las reacciones, piensa en grande.
Que tu manera - my way - sea la de estar cerca de todos, la de la alegría y la amistad a quien se lo merece, aléjate de cotillas y gente interesada, baila, vete al campo, báñate de sol y lluvia, canta por la calle, deja que te miren, guiña ese precioso ojo, brinda por la vida, y devuelve esa llamada.
Sé tú.
si quieres escuchar la canción traducida:
My way Elvis
Habla de un tipo que en sus últimas horas quiere decirle a un buen amigo suyo que ha sido de su vida, los aciertos y los errores.
Termina con una frase demoledora: "¿Qué es un hombre si no se tiene a sí mismo?".
La estaba escuchando hoy, tocan esos días en los que uno sólo quiere escuchar música tranquila, reflexionar y parar un poco en esta brava mar. Disfrutar.
Un día no estaremos aquí. Piénsalo bien. Te lo repito: Un día no estaremos aquí, y además no sabes cuándo ni cómo dejarás de estar.
Me parece una razón brutal para exprimir cada minuto, cada segundo que tenemos aquí. LLama a tu gente, escúchales, da los abrazos que quieres dar, llora si se tercia, y sonríe, sonríe fuerte, amigo.
Somos importantes para muchas personas, tú eres importante, yo soy importante. No podemos rendirnos, hoy en día es un lujo casi todo lo que tienes, y estoy hablando de la familia, de los amigos, de los tuyos. No te puedes fallar.
Tener un mal día es normal. Tener dos es vicio.
Piensa tus respuestas, las reacciones, piensa en grande.
Que tu manera - my way - sea la de estar cerca de todos, la de la alegría y la amistad a quien se lo merece, aléjate de cotillas y gente interesada, baila, vete al campo, báñate de sol y lluvia, canta por la calle, deja que te miren, guiña ese precioso ojo, brinda por la vida, y devuelve esa llamada.
Sé tú.
si quieres escuchar la canción traducida:
My way Elvis
jueves, 12 de abril de 2012
Los mayores
Vale, lo confieso. Me quedo muchas veces mirándoles. Les miro sus ojos y pienso en que podrían contar de sus vidas.
Me encantaría atreverme a preguntarles que me puede enseñar, qué historias buenas, alucinantes y no tan buenas han visto esos ojos.
Les imagino jóvenes, con treinta y tantos, en el pueblo, o en la ciudad, luchando algunos por un trozo de pan y llegando a esas antiguas casas sin televisión, sin nevera ni lavavajillas, ese teléfono en la pared, y el olor de una comida ganada de verdad con el sudor de su frente.
Me da igual los que pudieron estudiar y los que no, aquellas madres - hoy abuelas y bisabuelas - que sacrificaban mil sueños porque hoy estemos aquí disfrutando de un montón de cosas que muchas veces no apreciamos.
No sé su nombre. Estaba en aquel banco del parque sentado. Yo venía de comprar pan y periódico, uno de esos ritos domingueros que me encantan. Ahí estaba. Elegante con su boina y su chaqueta de punto, dos anillos que recuerdan a la que fue su esposa y las dos manos apoyadas en su bastón. El bastón de toda la vida, dirán muchos.
No es cierto. Hace poco que lleva bastón, él tuvo diez, y quince, treinta y cuarenta primaveras.
Miraba a los niños, madres y padres como quien hace memoria, con cierta envidia, echaba sonrisas y movía la cabeza como diciendo "juventud divino tesoro".
Me senté en su banco. Me fue mirando mientras llegaba con el descaro de quien ya, a sus ochenta y tantas primaveras bastante le importa que le pillen mirando. Faltaría más.
"Buenos días", le dije. "Buenos días, joven". Pensé en mirar si había alguien detrás mío... ;-)
Lo cierto es que después me hablaba tratándome de usted, hablamos de cosas de críos que estaban pasando allí, de la educación y alguna costumbre... escuchaba atento, como queriendo entender que pensábamos los jóvenes de ahora, cuales eran los principios, lo que nos enseñan...
Manda huevos que quien ahora trate con educación y respeto, sean los mayores a los jóvenes y no al revés, pensé.
Fijaos cuando paséis cerca de ellos, observadlos, entrar en sus ojos, y si les dedicáis una sonrisa, encontrareis un gran regalo.
Merecen mucho más que ayudas a la dependencia, -que también-, merecen mucho más que acordarnos de ellos cuando nos faltan, merecen algo que no se compra, no se vende; merecen nuestro respeto, nuestra admiración por nuestros mayores.
Otros héroes de nuestro tiempo.
Me encantaría atreverme a preguntarles que me puede enseñar, qué historias buenas, alucinantes y no tan buenas han visto esos ojos.
Les imagino jóvenes, con treinta y tantos, en el pueblo, o en la ciudad, luchando algunos por un trozo de pan y llegando a esas antiguas casas sin televisión, sin nevera ni lavavajillas, ese teléfono en la pared, y el olor de una comida ganada de verdad con el sudor de su frente.
Me da igual los que pudieron estudiar y los que no, aquellas madres - hoy abuelas y bisabuelas - que sacrificaban mil sueños porque hoy estemos aquí disfrutando de un montón de cosas que muchas veces no apreciamos.
No sé su nombre. Estaba en aquel banco del parque sentado. Yo venía de comprar pan y periódico, uno de esos ritos domingueros que me encantan. Ahí estaba. Elegante con su boina y su chaqueta de punto, dos anillos que recuerdan a la que fue su esposa y las dos manos apoyadas en su bastón. El bastón de toda la vida, dirán muchos.
No es cierto. Hace poco que lleva bastón, él tuvo diez, y quince, treinta y cuarenta primaveras.
Miraba a los niños, madres y padres como quien hace memoria, con cierta envidia, echaba sonrisas y movía la cabeza como diciendo "juventud divino tesoro".
Me senté en su banco. Me fue mirando mientras llegaba con el descaro de quien ya, a sus ochenta y tantas primaveras bastante le importa que le pillen mirando. Faltaría más.
"Buenos días", le dije. "Buenos días, joven". Pensé en mirar si había alguien detrás mío... ;-)
Lo cierto es que después me hablaba tratándome de usted, hablamos de cosas de críos que estaban pasando allí, de la educación y alguna costumbre... escuchaba atento, como queriendo entender que pensábamos los jóvenes de ahora, cuales eran los principios, lo que nos enseñan...
Manda huevos que quien ahora trate con educación y respeto, sean los mayores a los jóvenes y no al revés, pensé.
Fijaos cuando paséis cerca de ellos, observadlos, entrar en sus ojos, y si les dedicáis una sonrisa, encontrareis un gran regalo.
Merecen mucho más que ayudas a la dependencia, -que también-, merecen mucho más que acordarnos de ellos cuando nos faltan, merecen algo que no se compra, no se vende; merecen nuestro respeto, nuestra admiración por nuestros mayores.
Otros héroes de nuestro tiempo.
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lunes, 12 de marzo de 2012
Aquella camarera
Ahí está. Erguido como un palo. Sus ojos van como locos mirando las copas de los comensales de todas las mesas. Mezcla de gestos rápidos para ordenar y gestos suaves para atender.
Me levanté a ver una salón anexo del restaurante y le cazé.
Le hablaba a una compañera, le daba órdenes de una forma exhaltada, con cara asesina y dejando la lengua de Cervantes por los suelos.
La chica, asustada, apenas podía contener su mirada, cabizbaja y con la vergüenza - ella sí me vió- de saber que tienes que aguantar a un tipo así 10 ó 12 horas todos los días si quieres comer.
Me hizo pensar en varias cosas. En la cantidad de veces que piensas que una persona es tremendamente educada, detallista, amable y luego se convierte por arte de magia en un o una déspota, desde el trabajo hasta en su casa, cuando las puertas se cierran. ¿Cual es la verdadera persona? ¿La que, en busca de intereses, -generalmente económicos- se comporta de esa manera tan seductora y acogedora, o ése que en su casa o con los de su departamento y área es un déspota?
En muchas formaciones escucho "es que fuera del trabajo no soy así" "en el trabajo se cambia". No es cierto. Tú eres así. Otra cosa es que falte confianza en tu competencia, o con las personas, timidez, o demasiado hablador@... pero tú eres así.
Aquel camarero volvió a la mesa, con esa sonrisa encantadora, y dispuesto a lo que le pidiéramos.
¿Desean algo más? dijo. "Sí, por favor. Quisiera que me atendiera esa camarera" dije señalándola con el dedo. "Y le puedo preguntar por qué?. "Me alegro que me hagas esa pregunta, la verdad es que me ha atendido mejor que tú, y si no te importa, me gustaría continuar con ella". Yo le miraba a sus ojos mientras su gran sonrisa se iba apagando, su gesto se endurecía. "¿Hay algún problema? le volví a preguntar?". "No, señor".
La camarera sabía perfectamente por qué lo estaba haciendo yo, y la realidad también era que ella nos trató mejor. Ella se acercó a la mesa con una enorme sonrisa, y al servir más vino, dijo en un susurro encantador "gracias".
Podría aprender el maitre esa palabra, no le iría nada mal.
Muchos responsables de departamento, responsables de personas, olvidan que las cosas se pueden pedir de dos maneras, o mal o bien. Que la educación y las formas nunca están de más. Que reconocer a quien te hace mejor no es que sea un incentivo, es que es un imprescindible en la vida. Que los amigos y el dejarse llevar por el colegueo no es que sea injusto para los demás, es que es sinónimo de incompetencia.
Me fui de aquel restaurante dejando una buena propina a una excelente profesional, mirando al maitre serio y pensando que allá había 8-10 personas jodidas por un incompetente; que tendrán que llegar a casa reventad@s, sonreír a sus hij@s y espos@s y disimular por un plato de comida encima de la mesa.
Me levanté a ver una salón anexo del restaurante y le cazé.
Le hablaba a una compañera, le daba órdenes de una forma exhaltada, con cara asesina y dejando la lengua de Cervantes por los suelos.
La chica, asustada, apenas podía contener su mirada, cabizbaja y con la vergüenza - ella sí me vió- de saber que tienes que aguantar a un tipo así 10 ó 12 horas todos los días si quieres comer.
Me hizo pensar en varias cosas. En la cantidad de veces que piensas que una persona es tremendamente educada, detallista, amable y luego se convierte por arte de magia en un o una déspota, desde el trabajo hasta en su casa, cuando las puertas se cierran. ¿Cual es la verdadera persona? ¿La que, en busca de intereses, -generalmente económicos- se comporta de esa manera tan seductora y acogedora, o ése que en su casa o con los de su departamento y área es un déspota?
En muchas formaciones escucho "es que fuera del trabajo no soy así" "en el trabajo se cambia". No es cierto. Tú eres así. Otra cosa es que falte confianza en tu competencia, o con las personas, timidez, o demasiado hablador@... pero tú eres así.
Aquel camarero volvió a la mesa, con esa sonrisa encantadora, y dispuesto a lo que le pidiéramos.
¿Desean algo más? dijo. "Sí, por favor. Quisiera que me atendiera esa camarera" dije señalándola con el dedo. "Y le puedo preguntar por qué?. "Me alegro que me hagas esa pregunta, la verdad es que me ha atendido mejor que tú, y si no te importa, me gustaría continuar con ella". Yo le miraba a sus ojos mientras su gran sonrisa se iba apagando, su gesto se endurecía. "¿Hay algún problema? le volví a preguntar?". "No, señor".
La camarera sabía perfectamente por qué lo estaba haciendo yo, y la realidad también era que ella nos trató mejor. Ella se acercó a la mesa con una enorme sonrisa, y al servir más vino, dijo en un susurro encantador "gracias".
Podría aprender el maitre esa palabra, no le iría nada mal.
Muchos responsables de departamento, responsables de personas, olvidan que las cosas se pueden pedir de dos maneras, o mal o bien. Que la educación y las formas nunca están de más. Que reconocer a quien te hace mejor no es que sea un incentivo, es que es un imprescindible en la vida. Que los amigos y el dejarse llevar por el colegueo no es que sea injusto para los demás, es que es sinónimo de incompetencia.
Me fui de aquel restaurante dejando una buena propina a una excelente profesional, mirando al maitre serio y pensando que allá había 8-10 personas jodidas por un incompetente; que tendrán que llegar a casa reventad@s, sonreír a sus hij@s y espos@s y disimular por un plato de comida encima de la mesa.
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viernes, 3 de febrero de 2012
Resquemor
Me cuentas mientras miras desde arriba con la mirada altiva y aprietas fuerte la mano que tú estás en otra liga, con tus gestos y tu manera de hablar me dejas claro que aún no comprendes como el mundo ha podido estar, sobrevivir sin ti, es más, tienes claro que estás en posesión de la absoluta razón y por esa misma razón apenas prestas atención.
Esa sonrisa de medio lado con los ojos medio cerrados.
Qué te van a contar a ti que no sepas... Eres el mejor. Si pudieras, te casarías contigo mismo.
Dentro de poco, te va a quedar muy poca gente a la que no quieras escuchar, muy poquitos a los que puedas hablar con esa pedantería y ese deje chulo porque la gente ya no te querrá contar. El yo, mi, me conmigo, se te está acabando, la arena se te escapa entre los dedos y en vez intentar guardar la que tienes sólo haces que mirar donde puedes coger más arena y así saciar tu avaricia.
Resquemor.:
Sentimiento causado en el ánimo por algo penoso.
Sé que lee este blog como quien intercepta un mensaje del enemigo en guerra - aunque yo no estoy en ninguna- y desde luego éste no fue el sentido cuando inicié el blog, pero si sirve también para que alguien como él reaccione, será genial.
Tiene razón en que hay otra liga, la de superarse, sacrificarse, escuchar y sentir que formas parte de las cosas que realmente quieres, pero para eso, amigo mío, haces falta tú, el de verdad.
Esa sonrisa de medio lado con los ojos medio cerrados.
Qué te van a contar a ti que no sepas... Eres el mejor. Si pudieras, te casarías contigo mismo.
Dentro de poco, te va a quedar muy poca gente a la que no quieras escuchar, muy poquitos a los que puedas hablar con esa pedantería y ese deje chulo porque la gente ya no te querrá contar. El yo, mi, me conmigo, se te está acabando, la arena se te escapa entre los dedos y en vez intentar guardar la que tienes sólo haces que mirar donde puedes coger más arena y así saciar tu avaricia.
Resquemor.:
Sentimiento causado en el ánimo por algo penoso.
Sé que lee este blog como quien intercepta un mensaje del enemigo en guerra - aunque yo no estoy en ninguna- y desde luego éste no fue el sentido cuando inicié el blog, pero si sirve también para que alguien como él reaccione, será genial.
Tiene razón en que hay otra liga, la de superarse, sacrificarse, escuchar y sentir que formas parte de las cosas que realmente quieres, pero para eso, amigo mío, haces falta tú, el de verdad.
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lunes, 9 de enero de 2012
Copy- paste
Aprietas el botón del mando a distancia, pensando en entretenerte, aprender incluso, de algo de lo que ponen en esa caja a la que hemos hecho ama y señora de nuestro salón en nuestras casas. Ellas, - las televisiones- presiden el lugar donde la mayor parte de nosotros pasamos la mayor parte de nuestras vidas cuando queremos disfrutar de hogar y familia. Ella nos alimenta y nos vigila, nos dice lo que es verdad y lo que no, y además, le creemos.
Escupe imágenes y sonidos que terminan metiéndose en un cerebro que acaba acostumbrándose al "darme todo hecho".
Uno hace zapping buscando en la TDT algún programa, peli o algo que merece la pena, mientras se encuentra a 7 ú 8 energúmen@s discutiendo acaloradamente,- poniendo la vida y las entrañas en ello - sobre si la depilación de Belén Esteban era oportuna o no. Han exprimido tanto la teta del cotilleo que ahora ya no hablan de la vida de los famosos, si no también de la vida de l@s que hablan de los famosos.
Programas de vergüenza. Una parrilla y algunos canales que uno opta por desintonizar. Ver la parrilla de la TDT es una desesperada búsqueda, es más fácil que te toque la lotería a que encuentres algo realmente entretenido, interesante o bien hecho.
Gran Hermano, Supervivientes, Sálvame diario, Sálvame de Luxe (¿?), Operación Triunfo, Granjeros, dónde estás corazón, la noria, el diario de Juana, cientos de horas, de programas...
Váyanse a la mierda, oiga.
Y es que luego pasa lo que pasa. Chavales de 16 años incapaces de decir los continentes, las capitales de provincia, o el puñetero nombre del presidente del gobierno de turno.
Y además nos da igual lo que digan los informes internacionales de PISA o cualquiera sobre la educación en nuestros país, los valores y el nivel académico.
Es mejor poner la Wii, o la PSP que aprender a leer, a sumar y restar, a jugar creciendo y aprendiendo, compartir eso con nuestros hij@s y chavales, donde va a parar.
Estamos tan ocupados... estamos tan ocupados que hemos olvidado cual es realmente nuestra principal ocupación.
Nuestros padres aprendieron a esforzarse, a tener que luchar, a aprovechar lo poco que tenían y les daba la vida para seguir adelante.
Nosotros aprovechamos nuestros avances para hacer más lerdos en menos tiempo, y vamos ganando. Hacer un copy-paste y palante. Rápido y fácil.
Los maestros, -esos que ayudan a educar y enseñan a nuestros hij@s, a nuestros sobrin@s y niet@s- han perdido cualquier esperanza de poder realizar una educación global y de verdad de la mano de sus padres. Se juegan una denuncia, y oiga, si usted no quiere educar a su hijo, yo no soy su padre o su madre. Usted verá.
Y en esas estamos hoy, en el copy-paste, hasta que un día, de repente, nos miremos todos con cara de imbéciles, nos echemos las manos a la cabeza y digamos que la culpa es del gobierno y de su plan de educación.
Todo sea ciscarnos en la madre de los demás para no querer asumir nuestras responsabilidades de abuelos, tíos o padres.
Escupe imágenes y sonidos que terminan metiéndose en un cerebro que acaba acostumbrándose al "darme todo hecho".
Uno hace zapping buscando en la TDT algún programa, peli o algo que merece la pena, mientras se encuentra a 7 ú 8 energúmen@s discutiendo acaloradamente,- poniendo la vida y las entrañas en ello - sobre si la depilación de Belén Esteban era oportuna o no. Han exprimido tanto la teta del cotilleo que ahora ya no hablan de la vida de los famosos, si no también de la vida de l@s que hablan de los famosos.
Programas de vergüenza. Una parrilla y algunos canales que uno opta por desintonizar. Ver la parrilla de la TDT es una desesperada búsqueda, es más fácil que te toque la lotería a que encuentres algo realmente entretenido, interesante o bien hecho.
Gran Hermano, Supervivientes, Sálvame diario, Sálvame de Luxe (¿?), Operación Triunfo, Granjeros, dónde estás corazón, la noria, el diario de Juana, cientos de horas, de programas...
Váyanse a la mierda, oiga.
Y es que luego pasa lo que pasa. Chavales de 16 años incapaces de decir los continentes, las capitales de provincia, o el puñetero nombre del presidente del gobierno de turno.
Y además nos da igual lo que digan los informes internacionales de PISA o cualquiera sobre la educación en nuestros país, los valores y el nivel académico.
Es mejor poner la Wii, o la PSP que aprender a leer, a sumar y restar, a jugar creciendo y aprendiendo, compartir eso con nuestros hij@s y chavales, donde va a parar.
Estamos tan ocupados... estamos tan ocupados que hemos olvidado cual es realmente nuestra principal ocupación.
Nuestros padres aprendieron a esforzarse, a tener que luchar, a aprovechar lo poco que tenían y les daba la vida para seguir adelante.
Nosotros aprovechamos nuestros avances para hacer más lerdos en menos tiempo, y vamos ganando. Hacer un copy-paste y palante. Rápido y fácil.
Los maestros, -esos que ayudan a educar y enseñan a nuestros hij@s, a nuestros sobrin@s y niet@s- han perdido cualquier esperanza de poder realizar una educación global y de verdad de la mano de sus padres. Se juegan una denuncia, y oiga, si usted no quiere educar a su hijo, yo no soy su padre o su madre. Usted verá.
Y en esas estamos hoy, en el copy-paste, hasta que un día, de repente, nos miremos todos con cara de imbéciles, nos echemos las manos a la cabeza y digamos que la culpa es del gobierno y de su plan de educación.
Todo sea ciscarnos en la madre de los demás para no querer asumir nuestras responsabilidades de abuelos, tíos o padres.
jueves, 5 de enero de 2012
El silencio de los corderos
El asesino - Hanibal Lecter - escudriñaba a Clarice psicológicamente -separados por un cristal- era capaz, de, en pocos segundos, y gracias a una capacidad de observación brutal; lograr sacar las debilidades y los miedos que la agente Starling callaba durante años, esos que jamás se cuentan y que se convierten en pesadillas por la noche.
¿Aún oyes a los corderos chillar, Clarice?, le preguntaba un Hanibal desafiante.
Todos tenemos nuestros miedos, nadie es al 100% seguro, y tampoco creo que eso sea bueno, pero no debemos callar nuestros miedos, nuestros corderos particulares, dudas, al contrario, es mucho mejor afrontarlos, hablar las cosas, y ser honesto con quien te quiere bien.
Cuando las cosas explotan es porque no se ha hablado lo que se debería, no se ha compartido, y aún yendo más lejos, pero siendo justos, no se ha sido honest@.
Observando se pueden ver muchas cosas. Demasiadas a veces. Si un día preguntas a alguien que observa y analiza bien, debes estar dispuest@ a sus respuestas.
Si te quiere bien, te dirá lo que realmente ve, lo que piensa y lo que sucede, sacará tus miedos, tus virtudes, tus orgullos, victorias y derrotas.
No le puedes preguntar a alguien que observa para que te conteste lo que tú quieres oir.
Todos tenemos un Hanibal dentro, ése que analiza el entorno, los gestos, palabras, se pregunta los porqués, son esas cosas que te callas - si no te pregunta quien merece - y que te hacen actuar cada día.
Clarice logró la ayuda de Hanibal. Logró también volver a detenerlo. El mayor reto fue enfrentarse a sus corderos, mirar el problema de frente, escuchar sus miedos en boca de otro, darse cuenta de la verdad y finalmente, que estuvieran en silencio.
Lo consiguió.
¿Aún oyes a los corderos chillar, Clarice?, le preguntaba un Hanibal desafiante.
Todos tenemos nuestros miedos, nadie es al 100% seguro, y tampoco creo que eso sea bueno, pero no debemos callar nuestros miedos, nuestros corderos particulares, dudas, al contrario, es mucho mejor afrontarlos, hablar las cosas, y ser honesto con quien te quiere bien.
Cuando las cosas explotan es porque no se ha hablado lo que se debería, no se ha compartido, y aún yendo más lejos, pero siendo justos, no se ha sido honest@.
Observando se pueden ver muchas cosas. Demasiadas a veces. Si un día preguntas a alguien que observa y analiza bien, debes estar dispuest@ a sus respuestas.
Si te quiere bien, te dirá lo que realmente ve, lo que piensa y lo que sucede, sacará tus miedos, tus virtudes, tus orgullos, victorias y derrotas.
No le puedes preguntar a alguien que observa para que te conteste lo que tú quieres oir.
Todos tenemos un Hanibal dentro, ése que analiza el entorno, los gestos, palabras, se pregunta los porqués, son esas cosas que te callas - si no te pregunta quien merece - y que te hacen actuar cada día.
Clarice logró la ayuda de Hanibal. Logró también volver a detenerlo. El mayor reto fue enfrentarse a sus corderos, mirar el problema de frente, escuchar sus miedos en boca de otro, darse cuenta de la verdad y finalmente, que estuvieran en silencio.
Lo consiguió.
jueves, 29 de diciembre de 2011
The End
Voilé. C'est fini. Nuestro amigo 2011 termina.
Echar la vista atrás y mirar como ha cambiado toda una vida a uno le llena de ilusión, de esperanza y también pena por quienes se perdieron en el camino o uno no los supo atrapar como debe. De todo hay.
Los marineros somos gente de sal y también sol, viento y vela, abordajes y bodegas, puertos y amaneceres, noches soñando despierto y esperar que el alba bañe nuestro navío.
Nosotros también decidimos en qué cruzada luchar, que bandera lucir y que estandarte y blasón juramos defender.
Nadie nace. Se hace. Siempre.
Leyendo el Diario de a Bordo uno revive como comenzó este 2011, sus esperanzas, sus ideas, guerras y amores que iba regalando esta brava mar.
Ni ojo vio, ni oído escuchó, ni mente humana imaginó todo lo que aquí iba a suceder.
Hoy, meses más tarde, navegando a la vera del amor enorme, compartiendo timón y rumbo hacia el aquí y ahora y aún con batallas perdidas y ducados abordados me gustaría subir al palo mayor y gritar al mundo, al mundo entero; que es posible, que tú y yo podemos hacer de cada día algo nuevo, algo grande. Brutal.
Al 2012 le pido fuerza, fuerza para cuidar a los míos, para no confundirme y saber distinguir, fuerza para tener salud y compartir mil cruzadas más.
La ilusión... la ilusión la pongo yo.
Os deseo a todos un 2012 realmente espectacular.
Echar la vista atrás y mirar como ha cambiado toda una vida a uno le llena de ilusión, de esperanza y también pena por quienes se perdieron en el camino o uno no los supo atrapar como debe. De todo hay.
Los marineros somos gente de sal y también sol, viento y vela, abordajes y bodegas, puertos y amaneceres, noches soñando despierto y esperar que el alba bañe nuestro navío.
Nosotros también decidimos en qué cruzada luchar, que bandera lucir y que estandarte y blasón juramos defender.
Nadie nace. Se hace. Siempre.
Leyendo el Diario de a Bordo uno revive como comenzó este 2011, sus esperanzas, sus ideas, guerras y amores que iba regalando esta brava mar.
Ni ojo vio, ni oído escuchó, ni mente humana imaginó todo lo que aquí iba a suceder.
Hoy, meses más tarde, navegando a la vera del amor enorme, compartiendo timón y rumbo hacia el aquí y ahora y aún con batallas perdidas y ducados abordados me gustaría subir al palo mayor y gritar al mundo, al mundo entero; que es posible, que tú y yo podemos hacer de cada día algo nuevo, algo grande. Brutal.
Al 2012 le pido fuerza, fuerza para cuidar a los míos, para no confundirme y saber distinguir, fuerza para tener salud y compartir mil cruzadas más.
La ilusión... la ilusión la pongo yo.
Os deseo a todos un 2012 realmente espectacular.
martes, 13 de diciembre de 2011
Jaque!
La vida no es un tablero de ajedrez, pero a veces necesitas ver dos jugadas más allá para poder realizar tus sueños.
La intuición sin conocimiento sirven de poco, ya he hablado alguna vez de eso y generalmente sólo conseguirás prejuicios y lograr ser un etiquetador profesional.
Pero en esta brava mar también hacen falta impulsos, pim-pam, reaccionar, y adivinar por donde van a ir según que tiros.
Muchos te dirán que lo mejor es ver el viento y seguirlo, siempre a favor. Dejarte llevar. Es una opción.
Si de lo que se trata aquí es disfrutar y divertirse en el mientras, - que de eso se trata - no siempre podrás ir a favor del viento, y ahí radicará muchas veces tu éxito. Los éxitos son muchas veces una gran gestión de pequeños fracasos.
Es cierto que también hay situaciones en las que uno ve el jaque algo más cerca. Situaciones que te permiten ver tus miedos, adversarios y contemplar como tu rey está a punto de caer a cámara lenta sobre un tablero labrado con años y esfuerzo. La salud, por ejemplo, el sueño roto de un proyecto común, una decepción familiar...
Pero, ay, amigo, como reaccionar a ese jaque es lo que te va a diferenciar, no con los demás, que eso es lo de menos, si no contigo mismo.
Nos cegamos y no vemos. Abre los ojos, y pide que te los abran, pregunta qué hacer y opiniones de quien te merece. Probablemente escuches cosas que no te gusten demasiado, probablemente tu ceño siga fruncido unos días, pero escucha y escuchate también.
Habrá un día en el que dejemos de lado a los nuestros, habrá un día que dejemos de pensar en plural, incluso habrá un día que no seamos generosos ni con nosotros mismos, pero hoy no es ese día.
Hoy toca mirar el tablero, las manos abiertas, cerrar los ojos, escuchar el silencio y mover tu rey y tus peones, alfiles y caballos, torres y reina para sonreír susurrando que vuelves a levantar y disfrutar de todo lo que tienes.
La intuición sin conocimiento sirven de poco, ya he hablado alguna vez de eso y generalmente sólo conseguirás prejuicios y lograr ser un etiquetador profesional.
Pero en esta brava mar también hacen falta impulsos, pim-pam, reaccionar, y adivinar por donde van a ir según que tiros.
Muchos te dirán que lo mejor es ver el viento y seguirlo, siempre a favor. Dejarte llevar. Es una opción.
Si de lo que se trata aquí es disfrutar y divertirse en el mientras, - que de eso se trata - no siempre podrás ir a favor del viento, y ahí radicará muchas veces tu éxito. Los éxitos son muchas veces una gran gestión de pequeños fracasos.
Es cierto que también hay situaciones en las que uno ve el jaque algo más cerca. Situaciones que te permiten ver tus miedos, adversarios y contemplar como tu rey está a punto de caer a cámara lenta sobre un tablero labrado con años y esfuerzo. La salud, por ejemplo, el sueño roto de un proyecto común, una decepción familiar...
Pero, ay, amigo, como reaccionar a ese jaque es lo que te va a diferenciar, no con los demás, que eso es lo de menos, si no contigo mismo.
Nos cegamos y no vemos. Abre los ojos, y pide que te los abran, pregunta qué hacer y opiniones de quien te merece. Probablemente escuches cosas que no te gusten demasiado, probablemente tu ceño siga fruncido unos días, pero escucha y escuchate también.
Habrá un día en el que dejemos de lado a los nuestros, habrá un día que dejemos de pensar en plural, incluso habrá un día que no seamos generosos ni con nosotros mismos, pero hoy no es ese día.
Hoy toca mirar el tablero, las manos abiertas, cerrar los ojos, escuchar el silencio y mover tu rey y tus peones, alfiles y caballos, torres y reina para sonreír susurrando que vuelves a levantar y disfrutar de todo lo que tienes.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011
El pájaro loco
Allí estaba él. Ciento noventa y cinco centímetros de ser humano. En aquellos tiempos, cuando yo le conocí era una de esos tipos que se hacen el interesante detrás de una barra, guaperas, y que aún no sé por qué motivo, creen que están por encima de no se sabe muy bien qué. Al fin y al cabo, tú, guaperas, chavalote, me estás sirviendo, y estás atado a una barra, yo me puedo ir cuando quiera, pero esa es otra historia.
Enorme, un tipo enorme. Pelo moreno, patillas larguísimas, ojos fuertes.
Su historia me atrapó.
Allá en el pirineo, medio perdidos, escuchándole. Las brasas, el estofado, el vino del pueblo y su voz llenando la sala.
Se casó. Y perdió. Se confundió no por casarse - faltaría más- si no - como él dice- no supo llevar todo eso.
Decidió esconderse en aquel pueblo perdido, comprar un restaurante, un terreno, un par de caballos para su niña y emprender un nuevo camino. No quiere amigos, no los necesita - dice - para eso está su familia.
Seis años sin conocer doncella ni cama, le basta el aliento de saberse en el mercado y flirtear para seguir durmiendo con la seguridad de poder elegir.
Es su penitencia. Cree que escondiéndose es la manera de resarcir aquellos errores. No conocer, para no sentir, no sentir para no padecer, o no hacer daño.
No quiere escuchar. El sabe lo que hizo. Habla con la contundencia de un paisano y la sinceridad de un viejo lobo. Hay sentimientos, pero también miedo.
Le escuchaba atento, no quería perderme nada de un tipo que habla de esa forma tan descarnada con corazón y cabeza....
"Vago", le digo. "Eres un vago de la vida". No escuchaba. Estaba encerrado en una penitencia insulsa, ridícula, esperando a no se sabe muy bien qué, excusándose en lo que pasó antes para no afrontar el después.
"Soy muy trabajador" decía serio. "Me levanto a las 6.30 de la mañana". "Ya, pero eres un vago de la vida". Tu hija, esa que proclamas y gritas a los cuatro vientos, esa por la que tu vida tiene sentido, tendrá mañana dos posibles versiones tuyas:
Primera. "Hija mía, me confundí, y fallé. Fallé mucho y decidí entregarme a ti en cuerpo y mente. No falle a nadie, nunca, jamás".
La segunda versión, es la que un padre mira a su hija, y diciendo los errores, cuenta con detalle como se levantó de todo eso, a cuanta gente conoció y aprendió, que no se encerró, que abrió puertas y ventanas y quiso respirar todo lo que venía. Cayó, como caen los guerreros, para levantarse como un héroe.
Ha cogido vicios, dejó las barras y alguna cosa más para colgarse de los números, de la bolsa y del loco Ibex 35. Es mi enfermedad ahora, dice.
Es una pena que un tipo inteligente no quiera de verdad mirar a la vida a la cara. Dedica medias sonrisas, casi con sorna a cualquier comentario de superación.
No confiar en uno mismo es mucho peor que no confiar en nadie. De ti no te puedes escapar, amigo.
Tú, yo, podemos hacer eso, escondernos o luchar de verdad, crear del error un arma brutal para levantarse, hinchar el pecho, tomar aire, alzar la vista y disfrutar de este camino realmente espectacular.
Ese camino, el que tú hagas con los tuyos, si tú quieres, será el que tú de verdad elegiste. Nadie, nunca, podrá decir lo contrario.
Ni siquiera los hijos, la familia o el amor puede ser excusa para que no tengas la gran oportunidad de ser tú.
Enorme, un tipo enorme. Pelo moreno, patillas larguísimas, ojos fuertes.
Su historia me atrapó.
Allá en el pirineo, medio perdidos, escuchándole. Las brasas, el estofado, el vino del pueblo y su voz llenando la sala.
Se casó. Y perdió. Se confundió no por casarse - faltaría más- si no - como él dice- no supo llevar todo eso.
Decidió esconderse en aquel pueblo perdido, comprar un restaurante, un terreno, un par de caballos para su niña y emprender un nuevo camino. No quiere amigos, no los necesita - dice - para eso está su familia.
Seis años sin conocer doncella ni cama, le basta el aliento de saberse en el mercado y flirtear para seguir durmiendo con la seguridad de poder elegir.
Es su penitencia. Cree que escondiéndose es la manera de resarcir aquellos errores. No conocer, para no sentir, no sentir para no padecer, o no hacer daño.
No quiere escuchar. El sabe lo que hizo. Habla con la contundencia de un paisano y la sinceridad de un viejo lobo. Hay sentimientos, pero también miedo.
Le escuchaba atento, no quería perderme nada de un tipo que habla de esa forma tan descarnada con corazón y cabeza....
"Vago", le digo. "Eres un vago de la vida". No escuchaba. Estaba encerrado en una penitencia insulsa, ridícula, esperando a no se sabe muy bien qué, excusándose en lo que pasó antes para no afrontar el después.
"Soy muy trabajador" decía serio. "Me levanto a las 6.30 de la mañana". "Ya, pero eres un vago de la vida". Tu hija, esa que proclamas y gritas a los cuatro vientos, esa por la que tu vida tiene sentido, tendrá mañana dos posibles versiones tuyas:
Primera. "Hija mía, me confundí, y fallé. Fallé mucho y decidí entregarme a ti en cuerpo y mente. No falle a nadie, nunca, jamás".
La segunda versión, es la que un padre mira a su hija, y diciendo los errores, cuenta con detalle como se levantó de todo eso, a cuanta gente conoció y aprendió, que no se encerró, que abrió puertas y ventanas y quiso respirar todo lo que venía. Cayó, como caen los guerreros, para levantarse como un héroe.
Ha cogido vicios, dejó las barras y alguna cosa más para colgarse de los números, de la bolsa y del loco Ibex 35. Es mi enfermedad ahora, dice.
Es una pena que un tipo inteligente no quiera de verdad mirar a la vida a la cara. Dedica medias sonrisas, casi con sorna a cualquier comentario de superación.
No confiar en uno mismo es mucho peor que no confiar en nadie. De ti no te puedes escapar, amigo.
Tú, yo, podemos hacer eso, escondernos o luchar de verdad, crear del error un arma brutal para levantarse, hinchar el pecho, tomar aire, alzar la vista y disfrutar de este camino realmente espectacular.
Ese camino, el que tú hagas con los tuyos, si tú quieres, será el que tú de verdad elegiste. Nadie, nunca, podrá decir lo contrario.
Ni siquiera los hijos, la familia o el amor puede ser excusa para que no tengas la gran oportunidad de ser tú.
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martes, 8 de noviembre de 2011
Corazones de hielo
Pensaba hoy en los corazones fríos, me dio por pensar y sentir en lo que uno vive y siente, y se queda estupefacto cuando alguien a quien mima y aprecia no se da cuenta de todo lo que tiene. Esta historia es de amistad con mayúsculas.
Hablamos del sentir y padecer como si fuera algo rutinario, y la verdad, la gran realidad es que es un milagro, es brutal poder sentir, saber que sientes, reaccionar, saborear, realmente alucinante cuando el corazón no cabe, cuando la amistad, el amor enamorado y generoso, la familia, el sentimiento, el orgullo de tener lo que tienes es un latido, un horizonte que te acompaña cada día...
Hacemos, creamos, hacen, nos crean, milagros cada día y nos empeñamos en darlo por hecho... somos unos ingenuos, egoístas comodones en su sofá, tercermundistas en esto del darnos y querer, últimos de la clase en saborear, egoístas profesionales... la razón es nuestra, la gloria eterna y el mí, me conmigo, es ya una religión.
Déjame que descubra contigo un mundo realmente alucinante, y digo realmente porque lo vives y puedes vivir cada día. Es real.
Para un momento, piensa; pero piensa de verdad, toca, amigo mío, todo lo que vives y haces que vivan, en la cantidad de sonrisas, de abrazos, de hombro cercano, de silencios y susurros que lanzas y recibes cada día.
Ya vale de corazones de hielo, soy un indignado del no apreciar,del no querer sentir, no ver y no querer aprender, soy un indignado del no porque no, y del sí porque sí, de la hipocresía y el escaparate, harto de los que no escuchan y un humanista convencido. No acampo, no pongo tiendas de campaña ni sacos de dormir, no hago asambleas si no son mis amigos y familia.
René, un amigo, hace ya 13 años me dijo que él no era un egoísta, él creía en el amor comunal, su teoría era simple aunque compleja en el fondo: si tú cuidas y quieres a los que tienes alrededor y todos hiciéramos lo mismo; el resultado sería que todos seríamos felices, ¿no?
Además acompañaba su argumento con cifras, como buen Ingeniero. Simple, fácil, casi irrebatible, ¿no?.
Hoy, todos esos años más tarde, tantos días y noches vividas, tantas personas acompañando a este Capitán y a los que le guardan y acompañan, y con los que uno le toca navegar y no quiere, después de todo eso, uno piensa que eso sería lo fácil, limitarnos en los que tenemos cerca para no querer conocer más y ser más.
El reto también está en conocer más, abrirse y dejar que vientos y brisas nos empujen fuerte y disfrutemos de este viaje, que nunca se sabe cuando puede terminar.
Hablamos del sentir y padecer como si fuera algo rutinario, y la verdad, la gran realidad es que es un milagro, es brutal poder sentir, saber que sientes, reaccionar, saborear, realmente alucinante cuando el corazón no cabe, cuando la amistad, el amor enamorado y generoso, la familia, el sentimiento, el orgullo de tener lo que tienes es un latido, un horizonte que te acompaña cada día...
Hacemos, creamos, hacen, nos crean, milagros cada día y nos empeñamos en darlo por hecho... somos unos ingenuos, egoístas comodones en su sofá, tercermundistas en esto del darnos y querer, últimos de la clase en saborear, egoístas profesionales... la razón es nuestra, la gloria eterna y el mí, me conmigo, es ya una religión.
Déjame que descubra contigo un mundo realmente alucinante, y digo realmente porque lo vives y puedes vivir cada día. Es real.
Para un momento, piensa; pero piensa de verdad, toca, amigo mío, todo lo que vives y haces que vivan, en la cantidad de sonrisas, de abrazos, de hombro cercano, de silencios y susurros que lanzas y recibes cada día.
Ya vale de corazones de hielo, soy un indignado del no apreciar,del no querer sentir, no ver y no querer aprender, soy un indignado del no porque no, y del sí porque sí, de la hipocresía y el escaparate, harto de los que no escuchan y un humanista convencido. No acampo, no pongo tiendas de campaña ni sacos de dormir, no hago asambleas si no son mis amigos y familia.
René, un amigo, hace ya 13 años me dijo que él no era un egoísta, él creía en el amor comunal, su teoría era simple aunque compleja en el fondo: si tú cuidas y quieres a los que tienes alrededor y todos hiciéramos lo mismo; el resultado sería que todos seríamos felices, ¿no?
Además acompañaba su argumento con cifras, como buen Ingeniero. Simple, fácil, casi irrebatible, ¿no?.
Hoy, todos esos años más tarde, tantos días y noches vividas, tantas personas acompañando a este Capitán y a los que le guardan y acompañan, y con los que uno le toca navegar y no quiere, después de todo eso, uno piensa que eso sería lo fácil, limitarnos en los que tenemos cerca para no querer conocer más y ser más.
El reto también está en conocer más, abrirse y dejar que vientos y brisas nos empujen fuerte y disfrutemos de este viaje, que nunca se sabe cuando puede terminar.
viernes, 28 de octubre de 2011
Emprendedores
Hoy llaman emprendedores a todas esos jóvenes o no tan jóvenes que deciden darle vida a una idea empresarial.
La realidad es que la mejor empresa es uno mismo.
La conoces perfectamente, son tus virtudes y tus mejorables, conoces la capacidad de gestión y la puedes poner a prueba cada día, conoces tu ambición y tus sueños, eres el Director de un recurso humano increíble que sí sabe bien todo lo que desea y hasta donde quiere llegar, Presidente desde que naciste y Director General ejecutivo de una empresa que durará muchos, muchos años en esto de la vida.
Emprender es ver un reto diario, una meta cada día, aprender a ser mejor, estés donde estés, trabajes donde trabajes y vivas donde vivas.
Emprender es analizar todo lo que uno puede dar, desde el sitio que ocupas e innovar, no conformarte con lo que hay, emprender es buscar como mejorar tu mundo.
Los telediarios, documentales y periódicos nos hablan de grandes emprendedores empresariales, balances económicos, beneficios y empleos generados, - chapeau-, pero... ¿y los que cayeron? Y los que cayeron pero en realidad aprendieron y emprendieron la gran aventura de la vida; conocerse más, lección diaria, caer y levantarse... con los amigos, con la familia, sus hijos...
A veces nos dejamos llevar por miles de letras, voces e imágenes que nos hablan de excelencia de los demás, y pensamos sólo en nuestros límites, cuando en realidad tenemos mil sitios donde emprender, luchar y divertirnos cada día.
Emprendedores sociales que escuchan y se escuchan el latido de un corazón que se acelera por los pequeños grandes detalles, que saborean y paladean todo esto mientras su cara esboza una gran sonrisa por todo lo conseguido, orgullo de emprendedor.
Es alucinante y genial levantarse por la mañana queriendo sacar lo mejor de una empresa, una Gran Compañía, una Multinacional sin límites que eres tú.
El mejor emprendedor del mundo.
La realidad es que la mejor empresa es uno mismo.
La conoces perfectamente, son tus virtudes y tus mejorables, conoces la capacidad de gestión y la puedes poner a prueba cada día, conoces tu ambición y tus sueños, eres el Director de un recurso humano increíble que sí sabe bien todo lo que desea y hasta donde quiere llegar, Presidente desde que naciste y Director General ejecutivo de una empresa que durará muchos, muchos años en esto de la vida.
Emprender es ver un reto diario, una meta cada día, aprender a ser mejor, estés donde estés, trabajes donde trabajes y vivas donde vivas.
Emprender es analizar todo lo que uno puede dar, desde el sitio que ocupas e innovar, no conformarte con lo que hay, emprender es buscar como mejorar tu mundo.
Los telediarios, documentales y periódicos nos hablan de grandes emprendedores empresariales, balances económicos, beneficios y empleos generados, - chapeau-, pero... ¿y los que cayeron? Y los que cayeron pero en realidad aprendieron y emprendieron la gran aventura de la vida; conocerse más, lección diaria, caer y levantarse... con los amigos, con la familia, sus hijos...
A veces nos dejamos llevar por miles de letras, voces e imágenes que nos hablan de excelencia de los demás, y pensamos sólo en nuestros límites, cuando en realidad tenemos mil sitios donde emprender, luchar y divertirnos cada día.
Emprendedores sociales que escuchan y se escuchan el latido de un corazón que se acelera por los pequeños grandes detalles, que saborean y paladean todo esto mientras su cara esboza una gran sonrisa por todo lo conseguido, orgullo de emprendedor.
Es alucinante y genial levantarse por la mañana queriendo sacar lo mejor de una empresa, una Gran Compañía, una Multinacional sin límites que eres tú.
El mejor emprendedor del mundo.
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